Diariamente cientos de especies animales y vegetales viven las consecuencias de las acciones humanas que se traducen en grandes desastres ambientales

Madrid – 26 JUL 2016 – INT

La escasez de alimento, el calentamiento global y el aumento de prácticas como la caza furtiva incluso llegan a destruir sus ecosistemas, y con ellos la mayor parte de sus posibilidades de conservación.

Por ello numerosas empresas y organizaciones de todo el mundo han comenzado a tomar diversas medidas que contribuyan a reducir el impacto ambiental de sus acciones cotidianas y proteger a nuestro planeta; sin embargo los individuos también juegan un papel fundamental e involucrar a las nuevas generaciones puede hacer una diferencia significativa.

La educación ambiental es un proceso de formación que pretende crear conciencia sobre la importancia de los recursos naturales y promueve el desarrollo de valores y actitudes que contribuyan a un aprovechamiento adecuado de los mismos. Esto se logra a partir de innovadoras técnicas pedagógicas que parten de un conocimiento crítico, innovador y transformativo que responde a las necesidades de cada uno de los estudiantes y estimula la construcción de comunidades más sustentables y participativas.

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El papel de las empresas

Preocupados por contribuir con la educación ambiental de las nuevas generaciones y las comunidades en las que se desarrollan, empresas como Cruz Azul y LTH han emprendido programas de concientización para fomentar hábitos responsables y conductas que permitan mejorar la calidad de vida en el futuro.

Uno de estos esfuerzos son las Ecojornadas en las que LTH se encarga de visitar a miles de niños de distintas instituciones cada año ofreciéndoles un taller en el que aprender sobre el terrible problema del calentamiento global y cómo pueden ayudar a prevenirlo.

Además de material didáctico y un momento de diversión, la empresa ofrece a los niños la oportunidad de sembrar su propia planta en una maceta y comenzar a cuidarla, una práctica que sin duda resulta muy productiva al momento de contribuir con la formación de valores ambientales en las nuevas generaciones.

Las claves

Pero ¿cómo lograr que los niños se involucren en la importancia de proteger el medio ambiente? En su Declaración de Educación Ambiental el gobierno australiano propone algunas recomendaciones para quienes buscan estimular el interés de los más pequeños en temas de sustentabilidad. A continuación hemos retomado algunas de las más relevantes para generar consejos útiles en el proceso de formación de los nuevos guardianes del planeta.

1. Contar historias

Durante años las personas hemos culpado a Disney por muchos de nuestros problemas existenciales; la principal razón de que ello ocurra es que se ha demostrado que el aprendizaje que surge de la narración de cuentos es profundamente instintivo, por lo que una interesante historia siempre puede utilizarse como puerta de entrada a las mentes de estudiantes de todas las edades.

2. Invitarlos a explorar sus emociones

Una vez que las historias nos han ayudado a abrir sus mentes a nuevo conocimiento es muy importante invitarlos a analizar sus propios pensamientos y emociones sobre el daño ambiental y manifestar sus preocupaciones libremente, ya que esto ayudará a calmar sus preocupaciones y estimular su búsqueda de soluciones.

3. Estimular su creatividad

Una de las cualidades más valiosas de las nuevas generaciones es su capacidad para innovar y generar soluciones distintas a las que hemos implementado en la actualidad, y este proceso comienza desde la infancia, por lo que además de enseñar a los más pequeños los hábitos que ya conocemos para prevenir y solucionar los problemas ambientales, es necesario motivarlos a encontrar sus propias respuestas.

4. Llevar todo a la práctica

Pocas cosas son mejores para aprender una lección que el contacto directo con la experiencia, ya que ésto te ofrece un punto de partida para la construcción de nuevo conocimiento y el descubrimiento de habilidades y valores que hasta ese momento permanecían ocultos o irrelevantes. Es por eso que para involucrar a los estudiantes en experiencias prácticas sobre el cuidado del medio ambiente es fundamental para que en el futuro, la sustentabilidad llegue a ser únicamente un cúmulo de conocimiento teórico-científico, sino que se viva a diario fuera de las aulas y forme parte de la vida cotidiana de los niños y sus comunidades.

5. Generar vínculos

Tratar de llevar todo a la práctica y explorar sus emociones probablemente sería una experiencia inútil sin la existencia de vínculos que muestren a los niños que los problemas ambientales forman parte de su vida diaria. Buscar datos relevantes al interior de sus comunidades puede ser de gran utilidad para ello, ya que los acerca de forma mucho más tangible a la problemática global.