Agricultores y ganaderos de la Reserva de la Sierra de la Culebra se sienten abandonados a su suerte por parte de las instituciones y consideran que la Junta no está amparando suficientemente a los “cuatro pelagatos que quedamos en los pueblos”

Zamora – 28 ENE 2015 – noticiascastillayleon.com

Así se desprende de la comparecencia de la Alianza UPA-Coag después de la celebración de la Junta Consultiva de la Reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra, que ha arrojado una recaudación de 144.188 euros procedentes de la explotación cinegética de la zona, con un crecimiento del 10% con respecto a la anterior temporada. Sin embargo, la lectura de José Manuel Soto y Aurelio González es bien distinta. “No llegamos ni a dos euros por hectárea, esto no es ningún negocio”, explica José Manuel Soto, quien señala, además, que desde el pasado año a estos ingresos hay que restar un 15% para el fondos de gestión y que el plan técnico de caza lo presenta ya hecho la Junta “y si lo quieres, bien”.

Al enfado de los ganaderos se suma también que “son ya 5 los años sin un céntimo para las ZIS (Zonas de Influencia Socioeconómica), ni en la Sierra de la Culebra, ni las Lagunas de Villafáfila ni nada”. Calculan que los 41 pueblos de la Sierra de la Culebra han dejado de percibir 1 millón de euros, “y dicen que la prioridad es trabajar por los pueblos”.

Santa Cruz de los Cuérragos en la Sierra de la Culebra zamora

Santa Cruz de los Cuérragos en la Sierra de la Culebra zamora

Otro de los puntos de discusión con la Junta es el pago de los daños de la fauna, fundamentalmente ciervos y lobos, a cultivos y ganado. “Los ciervos van a los huertos caseros, comen manzanas, repollos, berzas… andan por las calles, y con el lobo pasa lo mismo”. Los expedientes de daños del pasado año ascienden a 17, por un importe de algo más de 103.000 euros, pero Soto asegura que estos son solo los daños dentro de la reserva, porque en municipios rayanos con la frontera, como San Vitero, Escober de Tábara, donde el lobo ha causado grandes destrozos, no son cubiertos por la Junta y “dicen que son montajes para justificar la caza del lobo”.

A este escenario se suman “lunáticos que aparecen”, asegura José Manuel Soto en referencia a los ecologistas de Lobo Marley, “que provocan a la gente de los pueblos, mintiendo y amenazando”. “Un talibán no me va a decir a mí que me calle; ante el fanatismo que actúe la justicia, pero la gente que vive en los pueblos también somos ecologistas, pero no radicales, defendemos nuestro entorno”. En este sentido, sostienen que hay colectivos que quieren explotar el monopolio del lobo, aunque “los que estamos soportando la presión de la fauna somos nosotros, los lobos los han mantenido nuestros abuelos”, y les invita a instalarse en la Sierra de la Culebra: “Les ofrecemos los pastos gratuitos, que cojan un rebaño de ovejas y los mantengan”.

Y subrayan que el lobo no tiene ningún problema, que su población ha ido en aumento, y que en Zamora hay más de 400 ejemplares. Denuncian superpoblación de ciervos y jabalíes. Y avisa de que si no se cumplen los cupos de caza, los lobos errantes pueden configurar más manadas y se van expandiendo territorialmente. “Castilla y León está exportando lobos y conflictos” a comunidades vecinas.

Por ello reivindican que se paguen los daños que causan, que se cumplan los cupos de caza, que estiman este año en un 20% y que ya prevén con problemas para cumplir los 36 autorizados. Además, avisa de que al sur del Duero ya haya sentencias judiciales que obligan a la Junta a pagar directamente los daños, al estar protegida la especie, y señala que no hay necesidad, por tanto, de contratar seguros contra el lobo porque es la Junta la que debe asumir los gastos.

Finalmente, UPA-Coag ha mostrado su apoyo a la biorrefinería de Barcial del Barco y a la manifestación convocada para el próximo 1 de marzo, y hace un llamamiento a la Junta para que tenga especial sensibilidad con el proyecto y su importancia para crear puestos de trabajo y fijar población en el medio rural. La alianza UPA-Coag tiene firmado un contrato con la empresa promotora del proyecto para suministrar remolacha a la planta.