La pérdida de praderas submarinas de posidonia, planta protegida por la declaración de la Unesco de Ibiza, Patrimonio de la Humanidad, provoca que estas zonas dejan de capturar CO2 atmosférico y, además, se convierten en fuentes de este gas cuando se erosionan y liberan el carbono que la pradera había acumulado durante décadas o siglos

Palma – 12 FEB 2015 – INT

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio llevado a cabo por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Océanos Institute de la University of Western Australia que ha evaluado si la replantación de praderas submarinas es eficaz para recuperar su capacidad como sumideros de carbono.

El estudio, que publica la revista Journal of Ecology, ha sido realizado en la laguna costera de Oyster Harbour, en el sur de Australia occidental.

«La replantación de praderas evita que se erosionen estos depósitos de carbono orgánico acumulado durante siglos en zonas de las que han desaparecido», explicó la investigadora del CSIC Núria Marbà, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea).

«Nuestros resultados indican que la pérdida de este ecosistema ha representado también una importante pérdida en la capacidad de secuestro y almacenamiento de carbono de los sedimentos de praderas submarinas», añadió Marbà.

El investigador de la UAB Pere Masqué, coautor del estudio, indicó que «el área potencial disponible en todo el mundo para llevar a cabo proyectos de replantación de angiospermas marinas es enorme» y agregó que «estos pueden ayudar a reconstruir los sumideros de carbono, así como conservar los depósitos antiguos».

Según los investigadores, las praderas submarinas son sumideros de carbono relevantes a escala global, por lo que su conservación y restauración contribuye a mitigar las emisiones antropogénicas.

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