Alfonso González muestra en la sala de exposiciones de la Biblioteca Municipal de Astorga “Simetrías asimétricas”. Un proyecto fotográfico que realizó como trabajo de fin de grado en Comunicación Audiovisual de la Universidad de Burgos, en el que han participado 99 astorganos y que investiga la belleza de los rostros asimétricos

Astorga – 5 MAY 2016 – astorgaredaccion.com

Las dos partes de un rostro parecen iguales pero no lo son. Las caras de los 99 de astorganos que se prestaron a posar la pasada Navidad para el trabajo de fin de carrera de Alfonso González, reflejan una realidad: la asimetría forma parte intrínseca de la belleza.

La exposición que se puede ver hasta el viernes 7 de mayo en la Biblioteca Municipal de Astorga, es la base gráfica para el estudio de Alfonso González, que ha sido realizado a través una investigación previa sobre conceptos como ‘la belleza’ o ‘la simetría’, explica el autor en su página web simetriasasimetricas.sitofon.com. Para el análisis se prestaron casi un centenar de astorganos que durante la pasada Navidad posaron para la serie fotográfica, “gracias a la cual podemos observar las simetrías o asimetrías presentes en un gran número de rostros”, señala González.

Alfonso González junto al alcalde de Astorga

Alfonso González junto al alcalde de Astorga

Quien se acerque a ver la exposición se encontrará con 99 rostros aparentemente triplicados, pero si uno se fija bien en cada serie, las tres imágenes de la misma persona difieren porque los perfiles derecho e izquierdo de casi nadie son iguales, por eso el concepto de belleza que cada uno de nosotros ha elaborado a lo largo de su vida y sus experiencias y el momento histórico que le ha tocado vivir, no está en la simetría porque “no hay nadie perfectamente simétrico”, asegura Alfonso González.

El autor concluye en el breve bosquejo del estudio que introduce en la página web que “la personalidad y nuestras experiencias previas pueden ejercer también una cierta autoridad a la hora de determinar el atractivo de las personas. (Antuna, 2010) “el rostro de un enemigo nuestro termina por afear a otros miles de rostros, del mismo modo que la expresión de un rostro amado reverbera su propio esplendor sobre los innumerables rostros que se le parecen”.