Durante el pasado año se registró un recuento total de 547 ejemplares, de los que 402 estaban en territorio andaluz. El censo es aún provisional, ya que en Andalucía los datos están cerrados al 90% debido tanto al número de ejemplares que ha de controlar, como a la extensión de la superficie en la que viven los linces.

Fuentes oficiales han señalado que con estos datos se confirma la buena evolución de las poblaciones del felino más amenazado del planeta, que han pasado de los 94 ejemplares en 2002 con presencia solo en Andalucía, a los 547 en 2017 ya en la península. En este sentido, ha recalcado que la Junta de Andalucía se volcó en la conservación de este patrimonio natural, único de nuestra península, primero consolidando las poblaciones de Doñana y Sierra Morena y posteriormente iniciando reintroducciones en áreas de presencia histórica de la especie.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), viendo la positiva evolución de las poblaciones de Lince ibérico, rebajó en 2015 su categoría de amenaza de “en peligro crítico” a “en peligro”.

Hay que valorar positivamente los trabajos del proyecto Life+Iberlince en las áreas de reintroducción nuevas de Portugal, Extremadura y Castilla-La Mancha; donde la población va creciendo según lo previsto, y donde se están consolidando los objetivos diseñados: 5 hembras territoriales por zona de reintroducción.

Junto a ello se han iniciado las conexiones entre las diferentes áreas de reintroducción, lo que indica que es viable el objetivo que se va a plantear en el futuro proyecto Life Naturaleza de conectar las diferentes áreas de presencia y reintroducción. En este sentido, ya existe un intercambio fluido de ejemplares entre Guadalmellato-Cardeña-Andújar-Guarrizas y de esta última zona con Sierra Morena oriental, en Ciudad Real. Además, algunos ejemplares se han movido entre el Valle de Matachel, Badajoz y Montes de Toledo y Sierra Norte de Sevilla; y entre Doñana y Vale do Guadiana, Mértola, en Portugal.

En Andalucía, a pesar de no estar totalmente terminado el censo, se observa la tendencia estable de toda la población, manteniéndose en los cerca de 400 linces ibéricos. El crecimiento poblacional de los últimos años se ha visto ralentizado por la influencia de la enfermedad hemorrágica, que afecta de forma negativa las poblaciones de conejo de monte.

En 2017 han sufrido un repunte las muertes de lince ibérico que precisan de un análisis en profundidad para adoptar las medidas oportunas. El pasado año se cerró con un total de 58 linces muertos, 41 de ellos en Andalucía. En la península han tenido lugar 31 atropellos, de los que 18 han sido en Andalucía, lo que supone cinco más que en 2016. José Fiscal ha indicado que el factor atropello seguirá conviviendo con el programa, pero la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio no se va a resignar y seguirá trabajando por minimizar este factor de mortandad.