A finales de 2015, el colegio nº 294 de Jaureguiberry será el primer edificio en donde su edificación, energía eléctrica, agua potable, calefacción y algunos alimentos sean completamente autosustentables

Madrid – 31 AGO 2015 – uruguaysustentable.com.uy

El colegio nº 294 de Jaureguiberry, situado en Canelones, abandonará su ubicación actual para pasar a funcionar en un nuevo centro que será autosustentable. Contará con paneles solares, molinos de viento e invernaderos para la generación de alimentos.

La idea surge de Earthship Biotecture, una empresa que se dedica a la construcción de comunidades sustentables en el mundo; y que Martín Espósito junto a un equipo contactaron para realizar el primer proyecto con estas características en Uruguay.

Arquitectura sustentable de Earthship Biotecture

Arquitectura sustentable de Earthship Biotecture

En primera instancia se aproximaron a Anep, quien designó la escuela beneficiaria del proyecto; y desde hace 4 años trabajan para ponerlo en funcionamiento. “Jaureguiberry hace 25 años que estaba pidiendo una escuela propia. Hoy funciona en una casa alquilada, con espacio para cerca de 34 niños, está muy apretada y no es una casa de Anep, sino gestionada por la propia comunidad”, contó a 180 Martín Espósito.

De este modo es que el nuevo edificio va a tener 270 metros cuadrados y espacio para unos 100 peques; va a ser autosustentable en cuanto a energía eléctrica, agua potable, calefacción y ciertos alimentos que surgirán de invernaderos.

“Para el lado de electricidad va a haber paneles fotovoltaicos y molinos de viento; para el lado de agua el techo tiene una superficie de recolección de agua que se almacena luego en cuatro tanques que van enterrados detrás del terraplén y después de una purificación salen para usarse; y también los invernaderos internos que van a permitir que exista una buena cantidad de alimentos y plantas”, desarrolló Espósito.

Para construir el edificio vendrá un grupo de 17 norteamericanos, incluido arquitecto Michael Reynolds responsable de Earthship Biotecture y conocido como “el guerrero de la porquería”; y 80 voluntarios de Uruguay y otros puntos de Latinoamérica.

Las obras se realizarán entre octubre y diciembre de este año, de modo que en 2016 los críos empiecen las clases en este nuevo centro.

Para la elaboración se utilizarán neumáticos, botellas, latas, cartón u otros desechos, asi mismo materiales convencionales de obra, tierra y madera.

La financiación del proyecto surge de empresas privadas mediante sus programas de responsabilidad social empresarial, y de lo que pagan unos cuantos trabajadores que utilizan la experiencia de la obra como academia de aprendizaje.

“Todas las personas que vengan a construir van a quedar capacitadas para seguir construyendo, o sea que el efecto replicador va a ser algo clave en el plan”, indicó Espósito.