Entre la imponente montaña de Sierra Nevada y las pequeñas calles laberínticas de los pueblos que descansan en su nacimiento, sobresalen en las laderas unos escalones que parecen llevar al cielo, pero que en realidad son una forma milenaria de cultivar la tierra, la agricultura en bancales.

“El sistema comenzó con los romanos y fue perfeccionado por los árabes, cuando aquí se cultivaba la seda”, explica a Efe Antonio Pérez mientras muestra la tierra que tanto él, con 60 años, como su padre, que cumplirá este año 90, cultivan en bancales en la localidad de Pampaneira (Granada), en las faldas de la montaña.

De hecho, se sigue utilizando el mismo sistema de riego, “el entretenimiento del agua o el riego a manta”, que consiste “en un sistema de acequias que coge el agua de las albercas formadas por la nieve que se derrite de la montaña” y que es distribuida por canales que descienden y que alimentan estos cultivos escalonados.

Agricultura en bancales en Sierra NeAgricultura en bancales en Sierra Nevada / EfeAgrovada / EfeAgro

Agricultura en bancales en Sierra Nevada / EfeAgro

“El riego a manta tiene la ventaja de que no se desperdicia nada y protege la biodiversidad“, algo fundamental para este agricultor, que desde hace cinco años y en sus tres hectáreas de bancales cultiva en ecológico patatas, judías verdes, fresas, frambuesas, boniatos, pimientos o guisantes.

“Los que cultivamos en ecológico lo hacemos por convicción”, apunta Antonio, quien sentencia que “no tiene sentido que estemos comiendo veneno; que la fruta se pica, pues comemos menos”.

En su opinión, la agricultura “ahora parece un laboratorio, veneno para esto y para lo otro, antes en un pequeño trozo de tierra podías encontrarte cientos de caracoles y todo desapareció con los pesticidas”.

En España, “entre un 5 y un 7 por ciento del terreno total se cultiva en ecológico, mientras que en países como Francia representa ya el 20 por ciento”, recuerda Antonio, quien matiza que “la gente se ha dado cuenta de que debe comer sano y esto marcará la tendencia también en España”.

Sin embargo, esta forma de cultivar puede desaparecer, ya que en la actualidad “sólo existe una décima parte” de los cultivos que Antonio conoció y “no hay un relevo generacional, porque los jóvenes no se plantean vivir en el campo”.

“Aquí se dan todas las condiciones necesarias, como un buen clima, buena agua y buen material, pero si la población autóctona no continúa esta forma de cultivar desaparecerá, pese a que de esto se puede vivir y es una vía para emplear a gente”, sentencia este agricultor.

Agricultura en bancales en Sierra Nevada / EfeAgro

Agricultura en bancales en Sierra Nevada / EfeAgro

Además, la agricultura en bancales no sólo es buena para la biodiversidad o para contener el barrido de las tierras que se produce en la montaña con fuertes lluvias, también en la lucha contra los incendios.

“Si tú aquí no cultivas, el pasto de hierba crece muchísimo y cuando se seca y se declara un incendio ya pueden venir todos los aviones que quieran que como haga viento no hay forma de detenerlo”, asegura.

Para Antonio, “que el ser humano sea el que cambie el clima es grave, se nos ha olvidado cuidar el campo, pensábamos que la vida estaba en la ciudad, y no, la vida está en el campo”.

De hecho, Antonio vende sus productos a restaurantes cercanos, tiendas ecológicas y guarderías, pero la mayor parte se va a la cooperativa que los distribuye, “incluso hasta en Alemania”, explica. EFEAGRO