Bodegas Menade, en Rueda, ha terminado la vendimia con una merma de producción de en torno a un 25% respecto al año pasado, debido principalmente a la falta de lluvia que se ha registrado durante todo el ciclo vegetativo aunque la uva ha presentado una calidad excelente y un equilibrio óptimo

Rueda – 24 SEP 2015 – Redacción

La sequía ha evitado la aparición de plagas, apenas ha sido necesario realizar tratamientos. Los rendimientos medios obtenidos oscilan entre los 4.500 y 5.000 Kg/Ha. Durante el verano, se hizo poda en verde con el fin de conseguir una correcta maduración de los racimos, pero apenas se despuntó para protegerlos frente a un exceso de insolación.

El calor ha ayudado a que las cepas hayan tenido más estrés y los racimos hayan madurado más rápido de lo normal hasta finales de agosto, cuando la bajada de temperaturas nocturnas ha ralentizado la acumulación de azúcares. Según Marco Sanz, encargado de viticultura,  “las condiciones climáticas darán vinos más glicéricos, con más cuerpo y aromas. Además, estarán hechos antes”.

Vendimia

“La vendimia se ha desarrollado de manera tranquila, pausada, parcela por parcela y con un clima excelente”, explica el enólogo Richard Sanz. La lluvia caída en la primera semana de septiembre no ha afectado a la calidad del fruto pues, según explica, “el equilibrio de una cepa se trabaja y consigue desde la poda, no unos días antes de la vendimia; ahora ya empezamos a pensar en la siguiente cosecha”.

En Bodegas Menade la vendimia comenzó a finales de agosto con la variedad Sauvignon Blanc, por lo que se prevé que la primera semana de octubre ya esté disponible uno de los vinos de la bodega: Dulce Menade. “Buscamos nervio, varietalidad, frescura, por ese motivo será el primer vino que salga al mercado”, aclara Richard Sanz.

El enólogo de Menade ha comenzado a hacer pruebas de crianza en tinajas de barro de distintas capacidades, con el fin de comprobar cómo se comporta la uva verdejo en este tipo de depósitos, que han sido fabricados con parte del terreno arcilloso de las parcelas de la bodega.

Los vinos que envejezcan en tinajas de barro, reposarán en la bodega Sécala de Menade (cava subterránea del siglo XIX que la familia Sanz tiene en La Seca), donde también duermen las barricas que contienen el Menade V3 Verdejo Viñas Viejas con unas condiciones perfectas de temperatura y humedad naturales.

Tras las catas realizadas hasta ahora, Richard Sanz anuncia “unos vinos muy maduros en boca, están muy bebibles y sedosos, más redondeados de lo habitual en estas fechas”.