El pasado viernes día 30 la Casa de León en Madrid se vistió con las mejores galas para dar cobijo al Calecho, una fiesta de exaltación de la amistad, que en esta ocasión sirvió de homenaje de admiración y afecto al sin par D. Manuel Núñez Pérez, más reconocido y reconocible como Manolo Núñez

Madrid – 3 FEB 2015 – INT

El acto dio comienzo con la salutación del presidente de la casa, Alfredo Canal, quien pasó el micrófono a Cándido Alonso, presidente del Consejo Superior para que él y el insigne periodista y secretario del mismo Consejo Superior llevaran a partir de ese momento el discurrir de la velada, que resultó muy dinámica y entretenida para regocijo de los presentes que llenaban al completo el salón de actos.

Cándido, hizo una breve introducción al acto y la laudatio encomiástica del homenajeado, para ser Félix Pacho quien, a su modo, hiciera un repaso curricular por la amplia y brillante biografía del homenajeado. El señor Núñez, con emocionadas palabras hizo una primera intervención recorriendo muy sucintamente su paso en el tiempo, citando a sus padres y familia, con su esposa Pilar a la cabeza, a quien dedicó cariñosas palabras de reconocimiento y a sus hijos y nietos “el orgullo del abuelo Lolo”, siguió con sus maestro y los amigos de la escuela, del colegio, de la universidad, del trabajo y de la política, por cierto todos muy bien representados en la sala.

Momento del calecho en la Casa de León en Madrid

Momento del calecho en la Casa de León en Madrid

A continuación fueron subiendo al estrado varios amigos representativos de las distintas etapas de Manolo Núñez, como Isidro, de Benavides; Isidoro que fue provincial de los Agustinos, Ubaldo Nieto, Alejandro Cachán, su inseparable de tantos años Ulpiano, pero lo que no esperaba fue el pequeño filandón improvisado y protagonizado por los Académicos de la RAE, Luís Mateo Díez y José María Merino que recordaron cómo fue Manolo en su época de director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, -cargo en el le sustituyó Merino- y por su mediación editaron su famoso “Parnasillo de Poetas Apócrifos…” del que leyeron dos poemas cada uno para regocijo de los presentes. No podía faltar su amigo de alma de toda la vida, Rodolfo Martín Villa que con una simpatía poco conocida de la mayoría contó anécdotas que poblaron el salón de sonrisas para terminar en auténticas carcajadas contando anécdotas y sucedidos muy cómplices entre los dos.

Momento álgido de emoción fue cuando tomó la palabra su hija María para quien su padre es el mejor en todos los aspectos y el remate fue el beso entre ambos. El punto final fue la interpretación de una canción leonesa cantada por el quinteto de “Leoneses del Año”, los propios Manolo y Rodolfo, Cándido, Carralero y César Dopazo.

Esto dio paso a la segunda parte del programa, la cena, que según consta en el programa consistió en “sopas de ajo, huevos acojonados, postre y canciones”. Como no podía ser menos el final fue el himno de León, el completo, cantado por todos los asistentes puestos en pie.