La noche de Santa Brígida cada enero da paso a febrero, en varios pueblos de la provincia, se realizaba y realiza el toque de campanas “a nube” para rogar que la Santa no permita a los mitológicos “Renuberos” generar las tormentas de todo el año en esa noche

León – 23 FEB 2015 – Redacción

En el intento de que en Semana Santa no llueva la cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio de León ha retomado hace unos años esta costumbre con ayuda de cofrades de la comarca de La Sobarriba, sus colaboradores en la procesión del “Dainos”.

El pasado año la Santa “no quiso hilar fino” y algún día les llovió impidiendo alguna procesión. Éste nevó y con ventisca, esperemos no sea un presagio, pero ello no impidió la realización del toque conjurador, así como lo establecido por la liturgia para la celebración de fiesta de La Candelaria, “Las candelas”, con su hoguera y procesión con velas desde fuera de la iglesia hasta el interior en este caso de la de Villaseca de la Sobarriba.

El profesor Héctor-Luis Suárez haciendo el toque de campa `a nube´

El profesor Héctor-Luis Suárez haciendo el toque de campa `a nube´

La nieve

Los niños de la comarca bautizados este año no pudieron llegar por la nieve para el rito litúrgico de “la presentación” aunque Fermín, que fuera el último Arcipreste de La Sobarriba, se encargó de que la bendición les llegara de igual modo. La cofradía capitalina, con sus hermanos, Mayordomo y junta, sobriamente ataviados con sus capas pardas y taus, participó a son de dulzaina y tambor en la procesión y ofreció solemnemente, un año más, el cirio pascual de varias libras de cera que será destinado al culto en las parroquias de la comarca. Asimismo el P. Fidencio, superior de los PP. Capuchinos, realizó una adecuada y amena predicación.

Lecturas y fuego antes el toque de campanas

En esta celebración de modo conjunto se unen varias festividades: Santo Tirso – patrón de Villaseca y abogado de las “mancaduras”, tan presentes entre los cofrades, en cuyo recuerdo además el Hno. Barreñada se hizo cargo de ofrecer los bizcochos de Santo Tirso a los asistentes con un “fervudo” o vino dulce caliente que el hno. Bernardo y algunos comarcanos más prepararon al lado de la hoguera; Santa Brígida y Sto. Armentero o “Sto. Tormentero”, San Blas, abogado de los males de garganta y que da sus caramelos menta y La Candelaria, con su “pan de la caridad”, productos todos ofrecidos a la salida de misa a los presentes.

En ese momento y en medio del temporal de nieve, cumpliendo con la tradición recuperada comenzó a escucharse desde el campanario el conjurador toque a nube a cargo del estudioso del patrimonio sonoro leonés prof. Héctor-Luis Suárez, autor de este escrito y de varios hermanos de la cofradía y vecinos.

Precipitadamente por la ventisca, del resguardado atrio de la iglesia se pasó al teleclub cercano, lugar donde se dio inicio a la fraternal cena del cordero. Colación cuyo gasto decide ”una tirada de chapas” cada Miércoles Santo, al término de la reglada cena cofrade de la Expiración y el Silencio y en la que litigian la cofradía y las gentes de la Sobarriba. Este año la cofradía perdió y, como manda la costumbre, ayer se cumplió con el pago del cordero en una entrañable jornada de hermandad.