Es como si el tiempo se hubiese detenido, en este Pazo Gallego de 1511, la decoración y mobiliario prácticamente no ha cambiado desde la época en que la nobleza lo habitaba, se degusta historia a cada paso.
En sus más de  10.000 m2 de jardines hay tiempo para perderse y respirar calma por cada poro, en sus comedores se conoce la tradición de “la Galicia profunda“, los productos caseros de su huerto, y bizcochos elaborados con los huevos de las gallinas que pasean por la finca, son sus máximos exponentes.
El pazo fue construido en el año 1511 por la familia Díaz Varela y Carlos Recarey Díaz Varela, que regentó el Virreinato de Méjico, se encargaría de ampliar la edificación inicial a finales del siglo XVIII. De esta época es la decoración de la capilla y salones por medio de singulares frescos ejecutados por Juan Bernardo de Castinandi.
En 2005 la casa sufre un aparatoso inciendio que obligó a restaurar gran parte de ella. Eso sí, con todo el mimo y con la máxima exactitud al modelo anterior.
Galicia nunca dejará de sorprendernos.

Casa Grande de Rosende

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