El escritor y fotógrafo berciano Casimiro Martinferre es un apasionado de la Prehistoria. En 1990 descubrió, por casualidad, las fascinantes pinturas rupestres del Furacón de los Mouros. Y mas tarde, en el Cañón de Entrepeñas, otros seis yacimientos, a los que se suma ahora un nuevo enclave, “Malpaso”, de enigmáticos signos

León – 30 JUN 2015 – Camino Sayago (Tam Tam Press)

Escritor, articulista de prensa, también destacado fotógrafo con una obra analógica en blanco y negro reconocida, Casimiro Martinferre (Bembibre, 1960), ha publicado su último libro “Manuscrito de los brujos”, con el sello Calecha Ediciones. Conocida editorial asturiana con domicilio en Oviedo, ligada a la madrileña “La Tienda Verde” , especializada en guías de montaña y cartografía, pero lo suficientemente independiente como para editar además trabajos de otro tipo, como biografía, novela, naturaleza, siempre y cuando merezcan la atención de sus directores, Alberto Álvarez y María del Roxo.

El autor, explica en el prólogo que  “la presente edición ha sido ampliada respecto a la primera. Incluye, además de las estaciones arqueológicas Entrepeñas y Penachada, los restantes yacimientos prehistóricos de León con arte rupestre. Esta geografía del noroeste es extensa, cuasi virgen, y ha pasado desapercibida para los investigadores. En consecuencia, a poco que realices sistemáticos reconocimientos, a la fuerza han de aflorar maravillosos abrigos iluminados”.

El Manuscrito de los Brujos de  Casimiro MartinferreEstos nuevos capítulos, como los anteriores, persiguen un viaje nada técnico, accesible e interesante para el lector de a pie, lo más alejado posible de las monografías científicas al uso. Apenas las observaciones y acuarelas recogidas en el cuaderno de un caminante asegura Martínferre “se trata de transmitir la emoción de adentrarse en los rincones más brutales de nuestra naturaleza, para hallar misteriosos mensajes de viejas civilizaciones”. Y pese al tiempo transcurrido entre ambas ediciones, insiste  que el tema continúa seduciéndole. “Aquellos hombres empeñados en plasmar sus primeras inquietudes culturales. Sigo explorando, sin tener en cuenta los riesgos, las decepciones, las erráticas búsquedas a través de cañones tan salvajes que ni siquiera tienen sendas. O quizás persevere por eso mismo, por la libertad de ir abriendo caminos donde no los hay, por la espiritualidad de unos paisajes venerados durante milenios, hoy totalmente olvidados. En el fondo, por desentrañar mi propio corazón.”

Cada expedición que realiza el autor a uno de los yacimientos es un viaje por sí mismo, y al hilo de cada viaje surgen personajes variopintos, retratados magistralmente en situaciones a veces hilarantes, en las que es la que destaca la descripción del paisaje humano. Señala la editorial que “el exquisito sentido del humor, la inacabable riqueza de vocabulario, su sincera humildad, convierten a este libro en una magnífica obra sobre el paisaje y paisanaje leonés”.

Casimiro Martinferre es un apasionado de la prehistoria, una faceta que traslada cada domingo, en La Nueva Crónica, a su serial “Territorio”.  En 1990 descubrió, por casualidad, las fascinantes pinturas rupestres del Furacón de los Mouros. Los años siguientes se dedicó a explorar el indómito Cañón de Entrepeñas, encontrando seis yacimientos más, desconocidos hasta entonces. Infatigable con su paciente labor investigadora, recientemente ha descubierto y denunciado otro enclave, Malpaso, de enigmáticos signos.