A pesar de sus buenas intenciones, las fotografías pueden reproducir estereotipos. ¿Cómo evitarlo?

Ciudad de México – 19 NOV 2015 – María José Evia H (expoknews.com)

¿Has pensado en la ética detrás de las imágenes que empresas y OSC comparten? Por lo general, es indispensable compartir fotografías de los grupos que se verán beneficiados por las campañas, para así involucrar a los posibles donantes o voluntarios. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones, con frecuencia esto se hace de una forma que podría resultar perjudicial para aquellos a quienes se espera ayudar.

Estas fotografías suelen perpetuar estereotipos e incluso deshumanizar a los participantes, sobre todo cuando se retrata a personas y situaciones en el sur global o en países en desarrollo. Para discutir el tema, el Overseas Development Institute organizó un chat en Twitter, y el blog Africa is a Country resumió las conclusiones de sus participantes, que reproducimos a continuación:

1. Incluir contexto

Es común que las imágenes usadas por empresas y OSC se presenten libres de contexto, sin incluir detalles sobre las personas que se retratan. El mensaje a los consumidores, entonces, es que no se necesita mucha información: probablemente es en África y probablemente es algo terrible.

Mujeres negras

Si no se incluyen los factores que contribuyen a los problemas que se representan en las fotografías, la comunicación acaba haciendo que el sur global y países en desarrollo se vean como lugares donde el sufrimiento no tiene causa y es inevitable, además de cansar a la audiencia, que no comprende por qué después de tanta ayuda y esfuerzos nada ha cambiado.

Por eso de deben incluir pies de foto que digan qué está pasando, qué personas salen en la imagen, qué están haciendo y qué está detrás del sufrimiento que se está mostrando.

2. Cultivar solidaridad, no lástima

Las imágenes que dan lástima solidifican el legado de colonialismo, presentando a los países del sur global como una entidad extraña y desconocida que necesita ser salvada por quienes viven en el norte. Si las imágenes usadas por las OSC hacen que las personas se vean serviles, sumisas y en necesidad de lástima se continúa la dinámica de poder entre el norte y el sur: “nosotros tenemos lo que tú necesitas y solamente cuesta 5 dólares al mes.”

Es importante, entonces, usar imágenes que muestren a las personas como iguales y que generen solidaridad, no lástima.

3. Pedir consentimiento 

El consentimiento no significa solamente que alguien acepte ser fotografiado, sino asegurar que la persona sepa cómo se usará su imagen y si se siente cómoda con esto. Imagina cómo te sentirías si una organización con ideas distintas a las tuyas usara tu fotografía para ilustrar sus ideas; si no sabes qué sentirían esas mujeres bolivianas que protestan o esos oficiales de la policía comunitaria de Sierra Leona al ser “la cara” de tus mensajes, no uses sus fotos.

La dinámica es mucho más problemática cuando estas imágenes se usan para pedir fondos: ¿son modelos las personas que aparecen?, ¿deberían recibir un pago?, ¿están cómodos siendo la “cara” de la pobreza y el dolor?

4. Dar espacio para la autorepresentación

Las organizaciones de desarrollo necesitan ir más allá del consentimiento e involucrar a las personas en la creación de las imágenes, ya sea por medio de la participación en proyectos fotográficos o a través de la democratización de la creación de contenido que va mano a mano con las redes sociales. Siempre hay opciones para darle a las personas el espacio de representarse a sí mismas.

5. Hacer una reflexión crítica

Las imágenes estereotípicas persisten porque los fotógrafos locales con frecuencia son ignorados y en su lugar se contrata a personas que saben poco sobre el contexto. Sin embargo, hay que recordar que este tipo de narrativas pueden ser creadas por cualquiera y no es justo asumir que si se contrata a alguien local las imágenes serán automáticamente mejores, hay que encontrar a la persona correcta.