El XIII Ciclo de Músicas Históricas continúa este miércoles en el Auditorio con el concierto de este ensemble especializado en el repertorio francés. El programa de La Bellemont, Plaisir sacrè, recoge obras de François Couperin, Sainte Colombe y Guillaume Gabriel Nivers

León – 2 MAR 2016 – Redacción

El Auditorio acoge el miércoles, 2 de marzo, el concierto de La Bellemont, con el programa Plaisir sacré. Un programa que pivota precisamente sobre los ‘pequeños motetes’ de Couperin, que se articulan en torno a preludios e intermedios instrumentales de otros dos compositores barrocos franceses: Sainte-Colombe y Guillaume Gabriel  Nivers, a los que se añade la Primera Suite del propio Couperin. Es en estas obras sacras donde mejor se aprecia la síntesis perfecta que Couperin hace de los estilos francés e italiano.

El programa incluye la tercera de sus Leçons de Ténèbres (1713- 1717), definitivamente la obra maestra sacra de François Couperin.La Bellemont nació en 2007 a partir del trabajo conjunto de Sara Ruiz, Rafael Muñoz y Laura Puerto, tres músicos fascinados por el repertorio barroco francés.

La Bellemont

La Bellemont

François Couperin es uno de los más grandes exponentes la música barroca francesa. Conocido sobre todo por su vasta producción para teclado, fue también un conspicuo autor de música sacra, si bien es esta una faceta bastante menos conocida.

La fascinación de Couperin por la música italiana tiene antecedentes en Charpentiery es posible advertirla en los motetes Venite exultemos Domino y Regina coelilaetare, donde sus secuencias melódicas y brillantes pasajes melismáticos reflejanuna concepción instrumental de la voz a la manera de una triosonata italiana.

Couperin destacó también como compositor de música instrumental, aunandoaquí también los estilos italiano y francés. Un ejemplo de su maestría compositivaen este ámbito es la Suite en mi menor para viola da gamba y continuo, donde un Prélude sublime con una escritura inédita para la viola da paso a las danzas habitualesde la suite francesa. Es también notable el equilibrio entre el tratamientorefinado y vitalista de los ritmos propios de cada danza y la escritura retórica ygestual del discurso melódico.

Es muy probable que el séptimo preludio del Deuxième livre d’Orgue (1667) de Guillaume-Gabriel Nivers, compositor, tratadista y organista de la iglesia de SaintSulpice y de la Capilla Real, fuera interpretado alguna vez en el órgano de la CapillaReal del Palacio de Versalles, en cuyos frescos aparece un ángel sosteniendola inscripción Domine salvum fac Regem. Es la frase emblemática, desde principiosdel siglo XVII, de unos motetes que se cantaban en esta capilla durante los oficiosreligiosos (una vez a la entrada del Rey y otra al finalizar) y que eran el himno defacto de la casa real.

La versión de François Couperin del motete comienza con unostinato en tretacordos descendentes, característico de los lamentos italianos, yque otorga gran dramatismo a la obra. El verset de motete Audiam quid loquator está escrito para una plantilla instrumentalmuy querida y empleada por Couperin: una voz solista (barítono en estecaso), bajo continuo y dos instrumentos melódicos, los cuales amplían las posibilidadesimitativas del discurso, estableciendo un diálogo permanente con el cantantey enriqueciendo la textura general. La parte del barítono fluctúa entre laspartes independientes y aquellas en las que duplica al bajo continuo, creando conesta alternancia una rica variedad de texturas y timbres.

Las Leçons de Ténèbres (1713-1717) son definitivamente la obra maestra sacrade François Couperin le grand. Charpetier, Lambert y Delalande instauraron latradición francesa de componer música para los oficios de Semana Santa sobrelos versos de Las lamentaciones de Jeremías del antiguo testamento. Sin embargo,con Couperin alcanzaron un refinamiento sin igual. El Concilio de Trento (1545-1563) estableció los versos que debían ser cantados, prescribiendo que cada lecciónterminase con el verso “Jerusalén, conviértete al Señor tu Dios”. Tradicionalmente,para el inicio de cada estrofa se componía un melisma cantado sobre laprimera letra del texto original en hebreo. En su Troisième Lesson, Couperin escribemelismas sobre las letras hebreas Yod, Kaph, Lamed, Mem y Nun, empleandouna imitación canónica entre las dos voces y combinando magistralmente la exuberantevocalidad italiana con la exquisita ornamentación francesa. El tratamientomusical del texto es insuperable. Muestra de ello es el verso attendite et videte(venid y ved) donde el dramatismo de la música describe a la perfección el dolornarrado en la letra.

Finalmente, el motete Jucunda vox ecclesiaees un encendido y alegre motetelaudatorio dedicado a la figura y obra de San Agustín y en el que podemos apreciaruna vez más el refinado estilo de Couperin en la expresión de los afectos mássensuales de la música sacra: “La deliciosa voz de la Iglesia” declamada en elmotete, llega a nuestro oídos para recordarnos la dimensión del placer presenteen la música sacra francesa.

El concierto será a las 20:30 horas y el precio de la localidad es de 10 euros para el público general y 6 euros, para los menores de 26 años.