La extensión de hielo es de 14,5 millones de kilómetros cuadrados, 1,1 millones de kilómetros cuadrados por debajo de la media entre 1981 y 2010. Y 130.000 kilómetros cuadrados por debajo del anterior registro en 2011

Madrid – 30 MAR 2015 – INT

Existe un número muy pequeño de personas en este planeta que se alegrarán de esta noticia, y todos trabajan en la industria del petróleo. Tras el duro invierno, las aguas del océano Ártico alcanzan su máxima extensión de hielo. Y desafortunadamente, según anuncia la NASA, no hay buenas noticias.

La extensión de hielo es de 14,5 millones de kilómetros cuadrados, 1,1 millones de kilómetros cuadrados por debajo de la media entre 1981 y 2010. Y 130.000 kilómetros cuadrados por debajo del anterior registro en 2011.

Hielo antártico

Hielo antártico

 

Mientras las aguas internacionales del Ártico no están protegidas, los que sí se alegran de esta noticia, como la petrolera Shell, están preparando sus plataformas para alcanzar este verano las aguas de Alaska. Se alegran porque podrán buscar más combustibles fósiles en el Ártico que al quemarlo causa el aumento de temperaturas y por tanto que el Ártico se derrita. Un círculo vicioso. Sufrimos inundaciones, super tormentas y sequías debido al cambio climático, es tiempo de poner fin a la era del carbón, el petróleo y el gas y por eso somos casi siete millones de personas los que pedimos que se proteja el Ártico de la codicia de las petroleras.

Los cambios que el ser humano está provocando al planeta, ha llevado a que, el 2014, en valores nominales, fuese el año más cálido jamas registrado de acuerdo con un análisis detallado de la Organización Meteorológica Mundial. En este siglo, de joven andadura, hemos alcanzado el récord de temperatura en 14 de los 15 años registrados como “de récord”. El Ártico sufre, decrecen los glaciares, decrece la banquisa, se altera la corriente en chorro con consecuencias nefastas y supertormentas en el norte de América. Se pierde hielo. Perdemos la sombrilla del planeta.

Es el momento que los Gobiernos tomen decisiones vinculantes para el Ártico. Comencemos protegiendo una décima parte de las aguas internacionales del Ártico. OSPAR puede convertirse en ese primer paso que borrará la sonrisa a las petroleras.