Si damos un vistazo al panorama teatral no hay demasiada diferencia con los últimos años. Todo se ha potenciado, hay más paro en el sector, más empresas que han cerrado o por lo menos más profesionales con falta de trabajo y con iniciativas en el cajón

León – 7 ABR 2015 – Magdalena Alejo

Los datos que arroja la SGAE, en sus diferentes estudios durante la última década, ponen de manifiestouna afluencia a las salas por parte del público, que al espectador no le parece que haya poca calidad en los espectáculos a los que acude o que, incluso, el precio de la entrada no es un impedimento para asistir a las representaciones. Parece que era una actividad dotada de buena salud. Entonces, ¿de qué causas hablamos cuando aludimos a falta de actividad en el sector?

Nos referimos, sobre todo y por encima de todo, a causas económicas que son las que han asfixiado a este país en cualquier profesión; no hay falta de creatividad, ni de ganas ni de ilusión. Es de los pocos sectores donde la vocación es de un 100%, de lo contrario, no se entiende cómo en una época de tanto declive humano las gentes del teatro continúen en este barco y no quieran abandonarlo.

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Hay un alto grado vocacional y profesionalidad, los estudios lo avalan, de defensa de la cultura por parte del público que acude con cierta fidelidad a las salas de exhibición. Los espectadores, consumidores teatrales, demandan nuevas formas de creación. El micro-teatro, teatro a la gorra, contacto directo con el público, aunque esto ya no es algo tan actual, son expresiones artísticas que combinan diferentes técnicas, tecnologías, formas de mensajes, muy presentes en la escena española.

Hay innovación, nuevas iniciativas, recuperación de espacios, resurgimiento de textos, recuperación de clásicos y su consecuente revisión… por tanto, ¿cuáles son las causas de la falta de actividad?

La gestión cultural sigue siendo la espada de Damocles de la cultura, las artes escénicas no son una preocupación en las políticas culturales en cuanto a cómo solucionar e incentivar su potencial. Sin embargo, son un quebradero de cabeza por la falta de interés que hay ante ellas. El parcheo de ayudas económicas, de programas culturales no resuelven los problemas que este oficio padece.

La falta de actividad no tiene su origen en los profesionales cargados de proyectos y de ilusiones,obedece a la falta de contratación, de lugares de exhibición, a la asunción por parte de las administraciones de los cachés dignos que las compañías reclaman.

Como apunta Warlikowski en el manifiesto del Día Mundial del Teatro de este año “no hay nada que pueda revelar tantas pasiones ocultas como el teatro” y eso da miedo: a unos por falta de control sobre el mismo y a otros porque te enfrenta a ti como si de un espejo se tratara.

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*Magdalena Alejo Calzada es actriz y periodista.