La Cumbre Mundial de Turismo Sostenible celebrada los pasados días 26 y 27 de noviembre en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz, fue sin lugar a dudas la mayor cita de 2015 en reunir a los principales actores del turismo sostenible en búsqueda de un nuevo impulso para avanzar hacia sus metas

Vitoria – 1 DIC 2015 – Redacción

Biosphere Responsible Tourism nos hizo llegar el discurso inagural de Luigi Cabrini, Presidente del Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC).

Luigi Cabrini, Presidente del Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC)

Luigi Cabrini, Presidente del Consejo Global de Turismo Sostenible (GSTC)

Estimados amigos

Buenos días a todos,   Egun on!

En 1995, cuando se aprueba la Carta del Turismo Sostenible, 525 millones de turistas cruzaron una frontera. Hoy el número alcanza más del doble y este año se cerrará probablemente con una cifra cercana a 1.200 millones, a los que hay que agregar aproximadamente 5000 millones de viajeros en su propio País. El turismo, los viajes, son la gran revolución de nuestra era.

En un contexto de crecimiento fuerte y expansivo – la OMT estima 1800 millones de turistas internacionales en el año 2030- hay quien aboga por ralentizar el ritmo o pararlo. Considero que, independientemente de casos específicos y concretos donde la reflexión sobre la capacidad de carga de un destino es necesaria, imponer un freno a este crecimiento no es la respuesta adecuada. Y no lo es por varios motivos:

– El turismo crea 1 de cada 11 empleos. Y contribuye casi el 10% del PIB mundial
– El turismo crece con más fuerza en las regiones en vía de desarrollo, donde no hay muchas opciones de creación de riqueza;
– En Países con economías modernas y diversificadas, como España, el turismo ha sido, en periodos de crisis, uno de los pocos sectores que ha generado empleo
– Y finalmente, en comparación con otros sectores económicos, un turismo bien gestionado es probablemente el que genere menos impactos negativos.

Pero el crecimiento no puede ser desligado de la sostenibilidad. Todos los que desempeñamos algún papel en este sector debemos contribuir a que los beneficios económicos que genera no sean disminuidos por los impactos negativos en el medioambiente, y la sociedad.

Un turismo respetuoso con la naturaleza y la cultura, fortalece económicamente y socialmente las comunidades donde se desarrolla, garantizando la integridad de sus recursos para el futuro.

Es importante que el turismo sea percibido como parte de la solución (y no del problema) a los grandes desafíos de nuestra era, como el cambio climático, dando ejemplos de que es posible ofrecer productos turísticos de calidad y al mismo tiempo reducir la huella ecológica.

Varios estudios e investigaciones, alcanzan conclusiones similares: si el crecimiento es alimentado por combustibles fósiles, no toma en cuenta el valor real de los recursos naturales como el agua o la biodiversidad y no controla sus impactos, el turismo destruirá los recursos que constituyen su capital.

Quiero recordar aquí el informe sobre Cambio Climático y Turismo en 2007 y el análisis del Turismo en la Economía Verde en 2011- en los que participé directamente – y que dibujan dos escenarios para los próximos 20 o 30 años.

En el primero se siguen patrones tradicionales, sin cambios: el gasto energético, el consumo de agua, las emisiones de gases de efecto invernadero, los residuos, la pérdida de biodiversidad,… alcanzarían niveles catastróficos, para el planeta, el género humano y la propia industria turística. El segundo escenario considera un aumento importante de energías renovables, ajustes en las modalidades de trasporte y en el patrón de viajes, inversiones públicas y privadas para generar e integrar innovaciones etc. Las conclusiones, avaladas por reputados expertos e instituciones son alentadoras: aun en la hipótesis que se mantenga el ritmo de crecimiento del turismo, un modelo sostenible, con impactos controlados y mayor creación de empleo, es posible. Para ello es necesario el compromiso institucional de gobiernos centrales y locales y el liderazgo del sector privado y de los destinos.

Este encuentro nos da la oportunidad de hacer un balance de lo que se ha logrado y trazar una hoja de ruta para el futuro.

En estos 20 años se han hecho importantes progresos:

El turismo ha sido reconocido como un sector que contribuye al desarrollo sostenible, con su inclusión en los Objetivos del Milenio y en las Metas del Desarrollo Sostenible definidas por las Naciones Unidas.

Grandes empresas turísticas han incorporado en sus operaciones programas de sostenibilidad y de responsabilidad social corporativa.

Gobiernos nacionales y regionales introducen con frecuencia siempre mayor, parámetros de sostenibilidad en sus estrategias de turismo.

Sin embargo queda mucho por hacer.

Una vez demostrado que un turismo sostenible es posible y mejor, ¿cuáles son los factores que permiten pasar de un modelo global a una aplicación local?

La innovación es clave. Vivimos en una época de enormes cambios tecnológicos que han revolucionado sectores enteros, como la comunicación. Hay mucha innovación disponible para el sector del turismo: en la gestión energética (iluminación, control de temperaturas, motores eléctricos), en los materiales de construcción, en el diseño, en la gestión….

Sin embargo es en la aplicación de las innovaciones donde es necesario un esfuerzo mayor. En otras palabras, somos las personas las que tenemos la oportunidad de impulsar el cambio, las que tenemos el poder de transformar la teoría en práctica, las palabras en acciones.

¿A quién debemos dirigirnos cuando planteamos y promovemos un modelo de turismo sostenible?

Podríamos clasificar las posturas hacia la sostenibilidad, de una forma simplista y esquemática, y sin ninguna pretensión académica… en tres categorías:

Los idealistas- su comportamiento es perfectamente coherente con sus ideas: se desplazan en bicicleta, cogen el tren en lugar del avión, son vegetarianos, reducen, reutilizan y reciclan.

Los pragmáticos – se alinean a las conductas sostenibles cuando coinciden con su visión de la vida y de los negocios. Adoptan medidas de gestión energética y usan renovables no por motivos ideológicos sino porque tiene sentido, se ahorra, y al mismo tiempo se generan beneficios medio ambientales- y económicos.

Los oportunistas – No creen en la sostenibilidad, piensan que el cambio climático no es un problema que les concierne, conciben el negocio como una máquina de producir dinero. Sin embargo es posible que públicamente alaben la protección del medio ambiente o agreguen algo de verde en sus páginas Web, porque creen que en el mercado ayuda a vender.

El primer grupo, los idealistas, creen en el cambio y con su conducta demuestran que es posible. Son nuestros aliados (y seguramente hay muchos hoy entre nosotros)

El segundo grupo – los pragmáticos – es quizás el más importante y numeroso y está abierto y disponible a introducir esos ajustes que permiten una transición hacia modelos de turismo sostenible. Pero hay que demostrarles sus beneficios, hay que convencerles, con hechos, de la validez de lo que pregonamos, hay que capacitar y educar.

Los oportunistas (siempre los habrá…) se alinearán cuando la marea será más fuerte.

Todos los que estamos reunidos aquí, contribuimos de una forma u otra a impulsar la agenda de la sostenibilidad.

El Consejo Global de Turismo Sostenible que tengo el honor de representar, es una asociación joven: nacemos como una alianza que une actores del turismo – públicos, privados, internacionales- que comparten la misma visión de un turismo sostenible,

Queremos:

– Que el turismo aporte riqueza económica y social,
– Que contribuya: al alivio de la pobreza, a crear empleos para los sectores más vulnerables, a la conservación de la naturaleza y la cultura
– Que ponga la comunidad al centro del desarrollo turístico
– Que promueva un modelo turístico que no asfixia sino que valora los recursos que son la fuente de vida de nuestro planeta

Nuestra ambición es de influir en todos los segmentos del turismo, sol y playa, y ecoturismo, urbano y rural, en destinos maduros y en países en vía de desarrollo

Al mismo tiempo queremos aportar un valor añadido a lo que muchas otras organizaciones vienen haciendo en pro del turismo sostenible. Los CRITERIOS GLOBALES del GSTC, es decir el establecimiento y gestión de estándares globales de turismo sostenible, es lo que nos diferencia de otras iniciativas. Percibimos, a inicios del 2007, que hacía falta un cuadro de referencia claro, universal y comprensivo para todos los actores del sector, incluyendo los mismos turistas, que quieran contribuir a un modelo sostenible de turismo.

Los criterios son el resultado de un largo y minucioso trabajo de expertos, tomando en cuenta toda la literatura existente y en particular los programas de certificación turística, refrendado por un extenso proceso de consulta pública, y que definen el turismo sostenible de una forma medidle y creíble. Hemos publicado criterios para hoteles, tour operadores y destinos y en los próximos meses lanzaremos nuevos grupos de criterios globales aplicables a Países y a varios segmentos de la industria.

Aquí, en el país vasco, junto con el Instituto de Turismo Responsable, nos hemos comprometido a apoyar varios destinos en su recorrido hacia una gestión sostenible de las actividades turísticas. Quisiera resaltar esta extraordinaria tierra vasca, por su diversidad, sus paisajes, sus costas, su gastronomía, su gente extraordinaria. El País vasco se abre al mundo, mostrando con orgullo sus tradiciones únicas, su cultura milenaria…..

Permítanme terminar con una referencia personal. En 1995 yo no estaba en Lanzarote, donde se fraguó la primera Carta, sino en Varsovia, con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados.

Algunos años después me acerqué al mundo del turismo, a través de la OMT. Amigos y conocidos me preguntaban por este cambio: ¿cuál es la relación entre refugiados y turistas? Con ACNUR estás en contacto con la cara oscura de los Países y de sus pueblos: guerras, persecución, discriminación… (Lo estamos viviendo dramáticamente en Europa) – mientras que el turismo te enseña su cara amable, abierta a los otros, mostrando lo mejor que tienen, su cultura, su historia….

Pero lo que favorece el desarrollo del turismo y que al mismo tiempo el turismo refuerza: paz, seguridad, desarrollo económico y social, forman un antídoto a la inestabilidad, la pobreza, la inseguridad que causan la fragilidad y la ruptura de la sociedad civil.

Por ello, al promover, apoyar y trabajar por un turismo sostenible en su definición más amplia, contribuimos al acercamiento de los pueblos, a crear condiciones para la paz, a fomentar una estabilidad económica y social que es la base de nuestras sociedades modernas.

¡Adoptando y difundiendo la nueva Carta del Turismo Sostenible tenemos una gran oportunidad para lanzar un mensaje fuerte y claro al mundo!

¡Muchas gracias! Eskerrik asko!