Tras dos intensas semanas de negociaciones, el Ministro de Exteriores francés y presidente de la Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático se presentó ante los líderes de las delegaciones de los 196 países que habían enviado representantes

París – 16 DIC 2015 – Redacción

“Estamos al inicio de un nuevo camino”, comenzó diciendo el Ministro de Exteriores francés. El ya denominado Acuerdo de París sustituirá en el año 2020 al Protocolo de Kyoto y supone el primer tratado global contra el cambio climático jurídicamente vinculante en muchas de sus partes. El principal objetivo del Acuerdo es “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales”.

Para lograr frenar el calentamiento global, la principal medida que recoge el acuerdo es que “las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo lo antes posible, teniendo presente que los países en desarrollo tardarán más en lograrlo, y a partir de ese momento reducir rápidamente las emisiones”. Los países desarrollados se han comprometido a encabezar esos esfuerzos.

Turismo sostenible

Si esta estrategia se cumple, para la segunda mitad del siglo XXI los países habrán conseguido equilibrar las emisiones de gases de efecto invernadero y la capacidad de compensar el exceso de los mismos (absorbiéndolo a través de sumideros de carbono, como bosques y reservorios de gases de efecto invernadero o mecanismos de captura de emisiones), lo que supondría alcanzar el punto de “cero emisiones”, algo que debería lograrse, como muy tarde, en el año 2070.

Claves del acuerdo: la financiación

Si algo ha dificultado las negociaciones ha sido lo referente a la financiación y a la diferenciación entre qué países se consideraban ricos y tenían, por tanto, que financiar la transición a emisiones cero de los países pobres. Y es que los países más ricos y, por tanto, donantes, tendrán que comunicar cada dos años sus aportaciones al paquete de 100.000 dólares anuales para que los países en desarrollo puedan agilizar sin consecuencias drásticas para su economía su transición a energías más limpias.

¿Cómo se logró el acuerdo de los países más ricos?

En primer lugar, aplazando a 2025 el aumento del presupuesto con el que los países apoyan el “enfriamiento” del planeta, fijado desde la Cumbre de 2009 de Copenhage en 100.000 millones de dólares anuales. En segundo lugar, eliminando cualquier tipo de responsabilidad de los países ricos ante las consecuencias del imparable calentamiento global y sus impactos más notables (sequías, inundaciones, aumento del nivel del mar, etc.). Así, el Acuerdo de París “no implica ni da lugar a ninguna forma de responsabilidad jurídica o indemnización”, por lo que ningún país perjudicado por los efectos del calentamiento podría exigir indemnización alguna a los países más contaminantes, como EEUU, en virtud de este acuerdo.

Claves del acuerdo: controles cada cinco años

Sin duda la medida que más dará de qué hablar es la revisión cada cinco años del compromiso y del grado de cumplimiento del Acuerdo de París de cada país. La consecuencia directa de estos “exámenes” será la redistribución de las ayudas financieras que percibe cada país adscrito al Acuerdo, en función del cumplimiento de los objetivos fijados. Teniendo en cuenta que el presupuesto de 100.000 millones de dólares anuales, la revisión y posterior reasignación del presupuesto supondrá un efecto incentivador para el propio grado de cumplimiento del acuerdo.

El acuerdo de París en la Carta Mundial de Turismo Sostenible

Durante la Cumbre Mundial de Turismo Sostenible, patrocinada por la COP21 y enmarcada como una iniciativa dentro de la Cumbre de París, se concluyó que la industria del turismo y de los viajes se enfrenta al desafío de incorporarse al liderazgo del movimiento mundial en favor de una economía baja en carbono. El carácter multifuncional y transversal de la actividad turística permite desarrollar un extraordinario abanico de iniciativas de mitigación del cambio climático, en particular en sectores críticos como la energía, el transporte, la provisión de agua y, especialmente, el alojamiento.

La consideración de la eficiencia energética de los alojamientos como vital para la sostenibilidad del turismo se fundamenta en que, si bien es cierto que aún no disponemos de la ansiada tecnología para absorber CO2 de la atmósfera en cantidades suficientes para limitar el ascenso de la temperatura global, sí que disponemos de un amplio espectro de herramientas innovadoras (detectores de presencia, climatización, iluminación LED, sistemas de control centralizados) capaces de reducir significativamente la emisión de gases de efecto invernadero a muy corto plazo. El ahorro energético pasa pues por potenciar la innovación en materia de reducción costes energéticos, apostando decididamente por los edificios ecoeficientes, capaces de mejorar la eficiencia de los recursos energéticos mediante la modernización de los sistemas de iluminación, calefacción o refrigeración.

La Carta Mundial de Turismo Sostenible, vehículo para la consecución en el turismo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de la Naciones Unidas, considera que una actividad turística que contemple la eficiencia energética y el recurso masivo a las energías renovables como ejes de la acción, no solo es viable tecnológicamente, sino que aporta innumerables beneficios en términos de competitividad económica, reducción de los riegos de dependencia y erradicación de la pobreza energética en los destinos.

Finalmente, cabe recordar que el transporte hacia los destinos y la movilidad en los espacios turísticos constituyen en la actualidad el primer responsable de las emisiones en el conjunto de las operaciones turísticas. La apuesta por sistemas de transporte de bajas emisiones y modos basados en la movilidad sostenible resulta, por lo tanto, crucial en el avance a un nuevo compromiso del turismo con la sostenibilidad, además de aportar originales atractivos en los destinos para la práctica del Turismo Sostenible.