El Botón Charro, una joya de filigrana, se ha convertido con el paso de la historia en uno de los símbolos más característicos de los salmantinos, motivo por el que plateros, historiadores, folcloristas e instituciones entienden que debe ser Bien de Interés Cultural

Salamanca – 11 NOV 2015 – Redacción

Se trata de un símbolo que se ha convertido en identidad del ser y el sentir salmantino, que esconde sus orígenes en la época judía, aunque algunos apuestan por una teoría más antigua, que remontaría al ornamento a la época de los celtíberos.

Se ha convertido en la principal pieza de la filigrana charra, aunque su uso más característico y apropiado lo podemos ver en los diferentes trajes charros, que es el atavío propio de la provincia de Salamanca.

Aún así, el botón charro también mantiene su uso entre las gentes del sur de la provincia de Zamora, justo en el límite con el norte de Salamanca.

Elaboración de un Botón Charro en el taller de José Luis Nieves de Ciudad Rodrigo

Elaboración de un Botón Charro en el taller de José Luis Nieves de Ciudad Rodrigo

El orfebre más identificado con la filigrana del botón charro es José Luis Nieves, que tiene su taller artesanal en la localidad de Ciudad Rodrigo, un municipio ligado históricamente con la filigrana.

De hecho, “hasta mediados del siglo XX hubo en la comarca de Ciudad Rodrigo hasta 160 orfebres de la filigrana“.

Sin embargo, el trabajo de la filigrana manual ya sólo lo practican en la provincia de Salamanca José Luis Nieves y el artesano de Tamames (Salamanca) Luis Méndez, un pueblo que históricamente basa parte de su economía en la orfebrería.

“El problema ha sido la técnica de la microfusión -moldes-, que ha acabado con los trabajos artesanales, de ahí la importancia de proteger elementos como el botón charro”, ha explicado José Luis Nieves.

Los botones charros que fabrica Nieves a diario viajan como elementos decorativos por toda España e, incluso, también tiene pedidos de Francia, Portugal o Inglaterra.

La filigrana de la península ibérica tuvo su mayor actividad en Oporto, Salamanca y Lisboa y, de hecho, “gran parte de los botones charros que se venden en la provincia de Salamanca los fabrican los propios plateros de Córdoba con la técnica de la microfusión”.

“Ahora, la fabricación de un Botón Charro con el uso de las pinzas que dan forma a los hilos, calentados previamente con un soplete”, es un oficio que le queda poco tiempo, si no se protege”. ha concluido el orfebre mirobrigense.

Para el folclorista salmantino Cefe Torres, la protección del símbolo del Botón Charro “es fundamental” y entiende que “hay que aunar fuerzas para conseguirlo”.

Torres entiende que la sociedad de Salamanca ha logrado mantener un elemento de reconocimiento mundial, “heredado de los judíos y que bien se había podido quedar en Córdoba”, ya que la filigrana charra y andaluza tienen muchos elementos en común.

El Botón Charro se puede ver en anillos, llaveros o broches de plata, ya que su elaboración en oro es mucho más cara.

También se ha convertido en iconografía para todos los que quieran representar su “salmantinismo”.

Incluso, el botón charro se ha convertido en inspiración para diseñadores, como la colección que de joyas basadas en este símbolo que expusieron hace una año en la Casa Lis las salmantinas María Eugenia Bueno y Verónica Marín, titulada “La mujer charra del siglo XXI”.

El primer paso, al que le seguirán el resto de instituciones salmantinas, lo han dado los grupos municipales del Ayuntamiento de Salamanca para instar a la Junta de Castilla y León a que reconozca este símbolo de la platería como Bien de Interés Cultural.