El fotógrafo berciano Casimiro Martinferre expone en la galería leonesa Ármaga  la muestra fotográfica “Flores para mi funeral”. La muestra se podrá contemplar hasta el 23 de febrero de 2016

León – 26 ENE 2016 – Redacción

Martinferre, alter ego del fotógrafo berciano Casimiro Martínez Ferrero (Bembibre, 1960), es un incondicional de la fotografía analógica en blanco y negro, del carrete y de la magia del cuarto oscuro: “Sigue fascinándome la primera visión del positivo, tras apagar el foco rojo y encender el blanco. Parece obra de milagro. La magia de toda esta parafernalia es que hasta el último instante desconoces el resultado”, ha señalado en alguna ocasión.

En muchas ocasiones la mirada y el objetivo de Martinferre se han detenido en los paisajes y la naturaleza de su Bierzo natal, fijándose especialmente en el ser humano, en los hombres y las mujeres de ese mundo rural cuyos valores y formas de vida se encuentran en serio peligro de desaparición. Por ese motivo su trabajo tiene además un enorme valor antropológico, como documento capaz de dar fe de un mundo perdido.

Casimiro Martinferre

Uno de los trabajos de Casimiro Martínez Ferrero, Martinferre

Sin embargo, en esta ocasión Martinferre presenta un trabajo muy especial, personal e impactante: unas flores que han ido surgiendo al mismo tiempo que un largo poema que las acompaña. Porque además de fotógrafo, Martinferre es escritor, y ha dado a la imprenta libros como “Aires de xistra” y “Diario de un montañero”, en los que recoge relatos de viajes y fotografías, mientras que parte de su creación figura además en el volumen “Palabras e imágenes para la ecología”. La Diputación de León acogió su serie ‘Abesedos y soleíñas del Bierzo’, y el pasado verano salió a la luz su última obra publicada, “Manuscrito de los brujos”, en la que recoge de manera creativa su pasión por el arte rupestre y la Prehistoria.

Por otra parte, se puede decir que cada una de las fotografías de esta muestra es una obra de arte original y única, dado el particular procedimiento de trabajo de Martinferre, que ha creado cada composición directamente sobre el papel, en el cuarto oscuro, por lo que ni siquiera existe negativo. (“Técnica: Fotografía argéntica en blanco y negro, proceso químico que he realizado en mi cuarto oscuro. El riguroso sistema de archivo le confiere a la obra una mayor permanencia en el tiempo. Gelatina de plata sobre papel baritado de 51×61 cm. y 106×106 cm. Tituladas, numeradas y firmadas a lápiz en el reverso.”)