Aunque no ha habido que lamentar pérdidas humanas, este incendio forestal ha ocasionado daños medioambientales tremendos, ya que el suceso afecta a varios espacios protegidos de la Red Natura 2000 como la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Sierra de Gata y Valle de las Pilas y dos Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), Riberas de Gata y Acebo y Sierra de Gata

Cáceres – 13 AGO 2015 – INT

Además toda el área afectada es una zona ornitológica de importancia mundial, designada como Área Importante para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (IBA) Solana de la Sierra de Gata-Las Hurdes.

Cabe destacar que, entre la flora y la vegetación afectada, se han visto destruidas o muy dañadas importantes zonas de vegetación formadas por robledales (rebollares), encinares, madroñales, bosques de ribera y castañares centenarios, así como poblaciones de un gran número de especies de flora endémica y amenazada, propias de la zona más occidental del Sistema Central español.

Incendio en la Sierra de Gata (Cáceres)

Incendio en la Sierra de Gata (Cáceres)

 

Según ha indicado SEO/BirdLife, una de las joyas de la zona, denominada localmente como ‘La Cervigona’ (Acebo), chorrera con una gran caída de agua rodeada de un bosque mediterráneo “magníficamente” conservado, ha quedado seriamente dañada por el incendio. Además, extensas áreas de cultivos y huertos, de gran relevancia a nivel local, se han visto seriamente afectados.

En cuanto a las especies de fauna más afectadas, aunque todavía no se ha podido cuantificar el daño causado al conjunto de poblaciones de la fauna local, esta organización ha indicado que se trata de una de las zonas más importantes de Europa para especies amenazadas como buitre negro, alimoche, cigüeña negra, alimoche o águila calzada, entre otras aves.

Además, son notables las poblaciones de murciélagos y reptiles catalogados como “protegidos”, por su rareza o grado de amenaza. “Es de suponer que muchos de estos animales habrán podido escapar de las llamas, aunque es posible que hayan perdido sus nidos o sus zonas de refugio y alimentación, mientras otros, con movilidad más reducida o más lentos, habrán sucumbido en el incendio”, ha señalado SEO/BirdLife.

Para tener una idea de la magnitud del incendio que asola la Sierra de Gata y de la gravedad de este problema en la zona, esta ONG ha indicado que hay que tener en cuenta que solo en el periodo 2001-2013 (último año con estadísticas del Magrama definitivas) se produjeron 1.334 incendios forestales en la comarca de la Sierra de Gata, pero la superficie afectada fue de unas 9.300 hectáreas forestales. En el actual incendio ya han ardido entre 6.000 y 7.000 hectáreas de los términos municipales de Acebo, Perales del Puerto y Hoyos, principalmente, y rozando los municipios de Gata, Cilleros, El Payo, Villamiel y San Martín de Trevejo, “aunque todavía no hay datos oficiales definitivos de superficie total afectada”, según ha precisado SEO/BirdLife.

Circunstancias agravantes

Por otra parte, según ha apuntado la ONG, todavía no se han esclarecido definitivamente las causas del incendio, “pero un suceso de esta magnitud puede llegar a afectar a más o menos superficie en función de una serie de condicionantes, que pueden convertirse en circunstancias agravantes”.

En este sentido la ONG ha advertido de que algunos de estos condicionantes pueden ser la sustitución de una gran parte de los bosques de frondosas autóctonas por monocultivos de pino resinero, mucho más inflamables, algo que “se sigue primando como modelo de gestión” en una parte importante de la comarca.

Otro de los condicionantes es el paulatino abandono de la ganadería extensiva (vacuno, caprino, ovino) en la zona, ya que “esta actividad mantenía el suelo del monte con menos material combustible”. Además, la baja densidad de población, que propicia el abandono del campo y de labores propias de prevención a nivel local, trae consigo el cese de gran parte de las actividades agrícolas y ganaderas, y la acumulación de combustible en el medio.

Asimismo, la expansión de las zonas urbanas y periurbanas a zonas agrícolas y forestales, causado principalmente por el modelo urbanístico instaurado durante los últimos años en el país, “es también un factor de riesgo, ya que un gran número de viviendas y locales se encuentran inmersos en las masas forestales”, según SEO/BirdLife.

Por último, la ONG ha apuntado a la falta de medios y de inversión en prevención de incendios, así como en divulgación y sensibilización. “Aunque la inversión económica de Extremadura en prevención de incendios es algo superior que lo invertido en extinción, la cuantía total de euros/hectárea en la lucha contra los incendios forestales es de las más bajas del Estado, con tan solo unos 16 euros por hectárea, mientras la media española está en torno a los 35 euros por hectárea, y comunidades como Andalucía o Baleares, por citar algunas, llegan a los 42 o 75 euros por hectárea, respectivamente”, ha criticado esta organización.

En este sentido, el técnico del área de Conservación de SEO/BirdLife, Nicolás López, ha señalado que “se debe incidir e invertir más y mejor en prevención y sensibilización, como principales herramientas para reducir el riesgo de incendios” a la vez que establecer “una adecuada gestión” de los “cada vez más frecuentes paisajes inflamables”.

Además, modificaciones legislativas como la reciente reforma de la Ley de Montes, tampoco ayudan precisamente a minimizar el fenómeno de los grandes incendios forestales, así como la precariedad laboral a la que se ven sometidos los trabajadores implicados en el sector de la lucha contra incendios forestales y la discontinuidad de los retenes forestales, que en muchos casos han dejado de realizar labores de prevención en el monte durante los meses invernales y de menor riesgo”, ha defendido López.