Viajero, nómada forzoso y refugiado político, todo el equipaje que le acompaña en su periplo se desborda en una mezcla de poesía plástica en la que se intercalan idiomas, su propia experiencia y huellas de otras culturas. Un lenguaje expandido en el que caben desde collages y telas a dibujos

León – 20 FEB 2017 – Camino Sayago (Tam Tam Press)

A la espera de la nacionalidad francesa, en París, donde reside actualmente desde 2011 en calidad de refugiado político, Babi Badalov ha tejido la urdimbre de este proyecto específico para el MUSAC, “To Make Art to Take Clothes Off” (Hacer Arte para quitarse la ropa), en el que muestra su personal exploración poética y política del mundo contemporáneo y de las ideologías que subyacen en las lenguas que se emplean para pensarlo, describirlo y comunicarlo. Hace especial hincapié en cómo la lengua aísla a los individuos de un grupo que no comparten un idioma. Los errores del lenguaje, los juegos de palabras y la relación entre elementos lingüísticos y visuales son los que le permiten acometer precisamente esa exploración en la que afloran temas sociopolíticos que reflejan sus propias experiencias como refugiado. “Soy ciudadano del mundo y refugiado político, pero nunca he tenido la sensación de ser un exiliado. Aunque a veces echo de menos mi pueblo y mi lenguaje”, asegura.

La inmersión en la realidad por medio del lenguaje, es una de las claves de su práctica artística junto a su aspecto viajero y migrante (ha vivido en diferentes países, cuyas lenguas –inglés, francés, ruso, o turco– combina con sus lenguas maternas  -el azerí y el talysh). Son los dos principios fundamentales del trabajo de Badalov, que se considera artista en su obra y en su vida. Y la prueba son los tatuajes que salpican todo su cuerpo.

Babi Badalov durante la presentación en el Musac de León

Babi Badalov durante la presentación en el Musac de León / Eloísa Otero

“Utilizo los tatuajes como lenguaje artístico para contar historias y explicar lo que me ha influido”, añade. Y detalla uno por uno cada tattoo. “Llevo a Pasolini en la mano y en el brazo a Dostoievski, a Mattise, a Joseph Beuys y a Bakunin, porque soy anarquista”. Es una forma de relatar su pasado y su vida. “En la nuca llevo a personas importantes en mi vida, como mi madre, un amigo fotógrafo que falleció de cáncer y el retrato que este hizo de mí”. A estas presencias en la piel se unen, también, los símbolos de su cultura: el ave fénix, muy extendido en Persia, los toros alados recientemente destruidos en Nimrud, cerca de Mosul en el actual Irak, por el estado islámico autoproclamado y personajes para él emblemáticos, como el emperador persa Yardaguer III.

Obra que cabe en una maleta                         

Su condición de nómada le hace llevar su propia obra en la maleta. Y no es una metáfora. Las piezas que se exhiben las transportó él mismo sin mayor problema. “Me puedo llevar mi arte conmigo a donde quiera. Gran parte del material que se puede ver es de desecho y lo he ido recolectando en distintas partes del mundo, en Rusia, en Corea. Es como una poesía expandida”.

La autonomía de su trabajo es fundamental.  Por ello su obra es de de pequeño tamaño: desde dibujos realizados en hojas en DIN A4 y libretas, a telas que se pueden plegar, collages y murales como el que ha que ha dedicado a León (a la Plaza del Grano y San Isidoro) en una de las paredes del museo, abierto para que lo finalicen los visitantes.

En otras ocasiones adopta la forma de un diario: encola en cuadernos una serie de materiales impresos que recoge de las calles, a los que añade grafías, dibujos automáticos y palabras.

En cada una de sus piezas la poesía, la aliteración o las onomatopeyas conviven con errores y deformaciones que permiten desvelar los significados poéticos y políticos presentes en las palabras y las imágenes. Y a menudo introduce sus propios textos poéticos en la obra que combina con imágenes manipuladas que dan forma a instalaciones, murales, collages o libros de artista, en los que emplea la lengua como un dispositivo de investigación en el que diversas cuestiones culturales, sociales o políticas se entremezclan, abarcando territorios como el activismo y las lecturas políticas (‘Turkie Kurdkie’), de género (‘Musulman Musulwoman o Whoman’), social (‘Di Screami Nation’), cultural (‘Dalila Derrida’) o lingüístico (‘Language Landuage’).

Con motivo de la exposición, el  Musac y la editorial Noca Paper co-editan una publicación que, con el mismo título que la exposición, analiza las principales claves del trabajo de Badalov a través de imágenes inéditas y de un texto del comisario del proyecto, Manuel Olveira.

Babi Badalov

Babi Badalov / Eloísa Otero

Sobre Babi Badalov

Nacido en 1959 en Lerik, Azerbaiyán, Babi Badalov vive y trabaja en París desde 2008. En los años 80 residió en Leningrado, Azerbaiyán, donde formó parte de la escena artística alternativa rusa y formó parte del colectivo TEII y del New Artists Group. En 1990 formó parte de la exposición “Nuevos artistas de San Petesburgo” en Mucsarnok (Budapest)  y en 1991 tuvo su primera exposición individual en Oregón (EE.UU).  Ha expuesto su poesía visual en el Palais de Tokyo (2016) o la Bienal de Moscú en 2015.

Entre sus exposiciones individuales recientes se encuentran: “MIGRANT POETRY” en La Station (Niza, 2015) y “Poetical Activism” en tranzit.hu (Budapest, 2015-2016). Sus obras forman parte de las colecciones del Museo Ruso en San Petersburgo, el MuHKA Museum of Modern Art en Amberes (Bélgica) y el Museo Zimmerli (Nueva Jersey, EE.UU), entre otros.

Exposición ‘To Make Art to Take Clothes Off’

– Artista: Babi Badalov (Lerik, Azerbaiyán, 1959)
– Comisariado: Manuel Olveira.
– Fechas: 18 de febrero – 4 de junio de 2017
– Lugar: MUSAC. Sala 3