La deforestación aumenta a nivel global. Sin embargo, los bosques pueden ser una solución para el calentamiento global. En las negociaciones internacionales de cambio climático diversos actores se unen para proteger los bosques

Madrid – 9 DIC 2015 – Mariana Panuncio y EFE

Los bosques de nuestro planeta albergan cerca de 80% de la biodiversidad del planeta. Sin embargo, de seguir como vamos, en 2030 podemos perder 170 millones de hectáreas de cobertura forestal a nivel global, según el último informe de WWF. Se pondrían en riesgo 11 de los lugares ecológicamente más importantes en el mundo, cuatro de ellos en Latinoamérica: la Amazonía, el Choco-Darién, el Cerrado y el Gran Chaco Paraguayo.

Pero esta tendencia es reversible. “La humanidad no puede vivir sin bosques pero para protegerlos necesitamos los incentivos adecuados” afirmó Felipe Calderón, ex Presidente de México. Una gran motivación en la actualidad es hacerle frente al cambio climático. La deforestación a nivel global representa 11% de las emisiones globales de gases efecto invernadero. Sin embargo, los bosques absorben cerca de 15% de las emisiones de carbono globales. Después de los océanos son los sumideros más importantes para secuestrar el carbono que liberamos a la atmósfera día a día.

Parque Nacional Defensores del Chaco Paraguay

Parque Nacional Defensores del Chaco en Paraguay

Además, son un escudo para protegernos de los impactos del cambio climático como las inundaciones y las sequías. Los bosques proveen agua, albergan a polinizadores y regulan el clima, disminuyen la velocidad del viento, actúan como una barrera de protección contra las plagas, aumentan las reservas de agua subterránea por infiltración y mejoren la fertilidad de los suelos. Deberíamos protegerlos solo por instinto de supervivencia.

Actualmente, se están movilizando miles de actores a nivel global para proteger los bosques. ¿A la escala necesaria? Aún está por verse, pero ya hay iniciativas prometedoras, como es la agenda Lima-París para la Acción Climática, liderada por los gobiernos de Francia y Perú en el marco de las negociaciones internacionales de cambio climático. En palabras del ministro de Ambiente de Perú Manuel Pulgar Vidal, esta se basa “en la integración de metas, acciones políticas e incentivos entre diferentes actores y sectores a favor de un propósito común”. En este caso: empezar a disminuir en esta década las emisiones de gases efecto invernadero al proteger los bosques.

Varios países del mundo y de América Latina se han sumado a esta iniciativa y han logrado poner sobre la mesa metas ambiciosas que solo se lograrán con la colaboración de otros actores. Noruega, el Reino Unido y Alemania anunciaron que aportarían 5 mil millones de dólares de 2015 a 2020 para financiar proyectos que pretenden reducir las emisiones de la deforestación y degradación de los bosques, siempre y cuando se vieran resultados. De esta suma, 300 están destinados a Colombia para que pueda reducir su deforestación y alcanzar la meta de cero deforestación neta en la Amazonía en 2020.

Igualmente el gobierno de Paraguay, con el apoyo de Itaipu, una de las hidroeléctricas que más generan electricidad en el mundo, están trabajando de la mano para restaurar y conservar el Bosque Atlántico del Alto Paraná, uno de los más amenazados de la región. México no se queda atrás. Actualmente cuenta con una iniciativa de reducción de emisiones que cubre 18 millones de hectáreas. Pero quiso ir más allá. Con el apoyo de la sociedad civil quiere adicionar a su estrategia 6 millones de hectáreas. Ahora, está a la espera del apoyo de otros actores para el financiamiento.
Perú el año pasado hizo anuncios ambiciosos para proteger los bosques. En 2015 se enfoca en la implementación.

Bosque amazónico

Bosque amazónico

Tiene pensado crear, con el apoyo de socios, un fondo de 125 millones de dólares para fortalecer sus áreas protegidas. Y entre otras, tiene la meta de declarar parque nacional a la Sierra del Divisor, lo que protegería 1.3 millones de hectáreas de bosque. Por su parte, Guatemala se comprometió a restaurar un terreno similar: 1.2 millones de hectáreas y a reducir 21 millones de toneladas de carbono de 2016 a 2020; también anunció que reduciría 23 millones de toneladas adicionales de 2021 a 2030 si cuenta con cooperación internacional.

Estas iniciativas que están liderando tanto países grandes como pequeños, tienen algo en común: solo se pueden hacer si trabajan muchos actores de la mano. Alianzas público-privadas, proyectos entre países desarrollados y en desarrollo, cooperación Sur-Sur. Todas las modalidades son válidas mientras unidos trabajemos por una meta común.

Frenar la deforestación global es una tarea titánica que requiere cooperación, integración e implementación. ¡Que los bosques nos unan! Que su conservación y manejo sostenible nos permitan limitar el aumento de las emisiones y preservar los ecosistemas que necesitamos para vivir.

Mariana Panuncio es directora de cambio climático de WWF Latinoamérica