El enoturismo de proximidad permite que bodegas modestas puedan realizar esta actividad y sumarse a esta revolución turística del sector del vino.

Cada día más bodegas apuestan por el enoturismo. La visita a bodegas, asistencia a catas de vino, paseos por viñedos y el aprendizaje de la elaboración del vino, así como el acercamiento a la cultura de las regiones vitivinícolas tiene cada vez más asiduos.

El enoturismo avanza cada vez más y se enmarca dentro de un turismo de calidad, ya que engloba una oferta de ocio vinculada a la apreciación del paisaje y el respeto por el medioambiente, el conocimiento de la tradición y la historia de las regiones vitivinícolas y el gusto por la gastronomía regional.

El enoturista llega a las comarcas con un interés real por aprender y admirar los valores patrimoniales y los productos regionales. Y lo suele hacer con la intención de un gasto medio en este disfrute que resulta muy interesante para dinamizar la economía de estas comarcas y sobre todo de las bodegas donde la experiencia del enoturismo les deje un grato recuerdo y les invite a comprar vino.

Regiones vitivinícolas europeas como Burdeos, la Borgoña o la Toscana hace tiempo que vieron en el enoturismo una gran oportunidad. Si hablamos de enoturismo en España, lo primero en lo que se suele pensar es en las grandes bodegas como Marqués de Riscal, Bodegas Portia en la Ribera del Duero o la impresionante Bodega de Freixenet, uno de los paraísos del Cava.

Enoturismo Mallorca

Enoturismo en Mallorca (Islas Baleares) / ATB

Pero no hay que equivocarse. El enoturismo está al alcance de todas las bodegas. Muchas bodegas tienen la creencia de que pueden verse apartadas del negocio al no poner disponer de fuertes inversiones en enoturismo, o carecer del personal. Sin embargo, aunque las grandes bodegas están haciendo un trabajo excelente y son todo un referente en nuestro país, las pequeñas bodegas se están abriendo paso con otro tipo de enoturismo más cercano y familiar.

Enseñar algunos pasos de elaboración del vino en nuestra bodega, explicar las cualidades de las uvas que se utilizan o que aporta el terroir de la finca a nuestro vino, pasear una mañana tranquila por los viñedos o dar a catar al viajero alguno de los vinos que se están elaborando, con una mesa al aire libre con vistas a los viñedos no requiere grandes inversiones. Muchas de estas bodegas familiares son elegidas por el visitante para conocer de cerca la tradición de las gentes de la comarca en torno a la elaboración del vino e incluso son preferidas por el encuentro cercano y familiar, con los productores o bodegueros y los enólogos.

Este es un enoturismo creciente que cada vez atrae a más turistas y viajeros a las pequeñas y medianas bodegas y que crea un vínculo muy especial con el consumidor final del vino.

Claro que estas bodegas necesitan ser encontradas y estar localizables para que el viajero que llega a una región vitivinícola tenga la oportunidad de elegir hacer una visita y catar y conocer el vino de dicha bodega. Hoy en día la mayoría de localizaciones y búsquedas de estas bodegas se realiza por internet.