España incrementará entre un 72% y un 83% sus emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2033 si no refuerza su actividad para luchar contra el cambio climático, con medidas en los ámbitos de la innovación y el desarrollo tecnológico, entre otros

Madrid – 29 ABR 2015  – INT

Así lo indica un estudio titulado ‘El Cambio Climático en España, 2033: Hacia una economía baja en carbono’ elaborado por PwC junto con la Escuela de Organización Industrial (EOI) que contempla los niveles probables de emisiones en el país en un hipotético escenario de inacción, en uno en el que se cumplieran las medidas ya adoptadas y en otro en el que el desarrollo y la innovación “sustentaran el modelo económico del país”.

Así, mientras que en el primer escenario se incrementaría la emisión de gases contaminantes desde el territorio, en consonancia con el incremento producido entre 1990 y 2012, en el tercero de ellos podría reducirse entre un 7% y un 17%, según han explicado.

Emisiones de gases de efecto invernadero

Emisiones de gases de efecto invernadero

 

En todo caso, si las medidas planificadas en la actualidad se implantasen en su totalidad, el incremento de las emisiones de aquí a 2033 se limitaría a un porcentaje de entre un 4% y un 16%, según indica el documento.

Los responsables del estudio han subrayado que los objetivos europeos de cara a los próximos años apuestan por lograr una reducción de las emisiones de un 20% en 2020 y de un 40% en 2033. En el caso de España, este compromiso se limita a una reducción del 10% en los “sectores difusos” respecto a las cifras de 2005, mientras que los porcentajes a lograr en 2030 aún no han sido definido.

En la actualidad, la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la industria energética (36,5%) y del transporte (29,10%).

La industria manufacturera y la construcción, a su vez, envían un 17,1% de estos gases a la atmósfera y otros sectores alcanzan el 15,1 de esta cuota, seguidos de las “emisiones fugitivas”, que representan el 1,7%.

Para hacer frente a los actuales volúmenes de emisiones, los autores del estudio han subrayado la necesidad de que España realice una apuesta por “una generación eléctrica con menos menores emisiones”, para lo que ha apuntado que las energías renovables y la generación hidráulica deberían cubrir el 40% de la demanda.

Igualmente, subraya la importancia de inversión en innovación y desarrollo tecnológico en todos los sectores y, en particular, en el de transportes, y que se produzca en paralelo con un proceso de “cambio de costumbres” de los ciudadanos para permitir el ahorro energético.

“Para paliar el impacto de estas consecuencias, la España del año 2033 deberá haber mejorado en el conocimiento sobre la vulnerabilidad de los diferentes sectores y en la puesta en marcha de políticas de adaptación proactivas en todos ellos –han subrayado– Será importante haber trabajado con marcos de colaboración público-privados, donde sea más fácil la transversalización de las medidas de adaptación”.

Consecuencias y recomendaciones

Las organizaciones han advertido de los efectos que un eventual cambio climático podría traer sobre España, y entre que se traducirían en un incremento de la temperatura, mayor frecuencia e intensidad de olas de calor y de variaciones entre las temperaturas máximas y mínimas, así como del número de días y noches cálidas.

“También se espera que aumenten los períodos secos y la frecuencia de las precipitaciones intensas“, han asegurado.

Para frenarlo, han reclamado la colaboración de administraciones públicas y empresas para que realicen un “mayor esfuerzo” en materia de innovación y desarrollo tecnológico para reducir los niveles de emisiones.

En el caso de las administraciones, ha urgido a crear un marco normativo que incentive las actividades de innovación en este ámbito y que se amplíen tanto el apoyo por parte de estas instituciones a dichas actividades como las herramientas fiscales y la financiación para hacer frente a este reto.

Para las empresas, el documento señala la necesidad de que los riesgos climáticos estén presentes y sean tenidos en cuenta a la hora de tomar las decisiones de gobierno, así como medir la “huella de carbono” de las empresas (el impacto de la propia actividad empresarial sobre la atmósfera y el medio ambiente) a lo largo de toda la cadena de valor y que se desarrollen sistemas “sólidos” en este ámbito en los equipos directivos para fomentar la transparencia y la rendición de cuentas.

“La integración de prácticas comprometidas con el cambio climático por parte de las empresas será un aspecto cada vez más importante dentro de las expectativas de los clientes, empleados y especialmente de los inversores”, han asegurado. ep