El impacto nocivo de los peces tropicales es más evidente en el sur de aguas de Japón y el este del Mediterráneo, donde ha habido una disminución dramática de las algas laminarias.

 

León – EP- 12 DIC 2014

La migración de peces tropicales por el calentamiento de los océanos plantea una seria amenaza para las zonas templadas que invaden. El motivo es que se alimentan en exceso de los bosques de algas y praderas de pastos marinos, concluye un nuevo estudio publicado en ‘Proceedings of the Royal Society B’.

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El impacto nocivo de los peces tropicales es más evidente en el sur de aguas de Japón y el este del Mediterráneo, donde ha habido una disminución dramática de las algas laminarias. También hay evidencia emergente en Australia y Estados Unidos de que la propagación de peces tropicales hacia los polos está causando daños en las zonas que invaden.

“La tropicalización de las áreas marinas templadas es un nuevo fenómeno de importancia mundial que ha surgido a causa del cambio climático”, alerta la autora principal del estudio, la doctora Adriana Verges, de la (UNSW, por sus siglas en inglés), en Australia.

“El aumento del número de peces tropicales que se alimentan de plantas puede alterar profundamente los ecosistemas y dar lugar a arrecifes áridos, afectando a la biodiversidad de estas regiones, con impactos económicos y de gestión importantes”, añade.

A medida que los océanos se han calentado y el clima ha cambiado, se están desarrollando puntos calientes en las regiones donde las corrientes que transportan aguas cálidas tropicales hacia los polos se están fortaleciendo. El aumento del flujo de la Corriente de Australia Oriental, por ejemplo, ha provocado que las aguas al sureste del conti
nente se estén calentando a dos o tres veces el promedio mundial, de forma que los peces tropicales son ahora comunes en el puerto de Sydney durante los meses de verano.

Japón, la costa este de Estados Unidos, el norte de Brasil y el sureste de África también están fuertemente influenciados por las corrientes costeras que transportan aguas cálidas tropicales. Las gamas de peces tropicales que están ampliándose a zonas templadas incluyen ‘Naso annulatus’, peces loro o escáridos y ‘Siganidae’, según los autores de este estudio, que incluyen a investigadores de Australia, Estados Unidos, España, Singapur, Reino Unido y Japón.

“En las regiones tropicales, una gran diversidad de peces que se alimentan de las plantas realizan la función vital de mantener libres los arrecifes de grandes algas marinas, lo que permite a los corales prosperar. Pero cuando se mezclan con las aguas templadas, suponen una amenaza significativa para estos hábitats, al sobrealimentarse directamente de los bosques de algas, así como evitar la recuperación de las algas que han sido dañadas por otras razones”, afirma Verges.

Los expertos implicados en esta investigación han detectado que más del 40 por ciento de las algas y las camas de algas en el Sur de Japón han desaparecido desde la década de 1990,un fenómeno conocido en el país como ‘isoyake’, en el que las especies tropicales parecen ser los principales responsables.

Aunque estos peces han estado presentes desde hace mucho tiempo, sus tasas de alimentación anuales han aumentado dramáticamente a medida que las temperaturas del océano en invierno han aumentado. Los corales dominan el ecosistema en muchos lugares y los cambios han provocado elcolapso de la pesca de haliótidos.

En el Mediterráneo Oriental, los peces tropicales se han mudado desde el Mar Rojo después de la apertura del Canal de Suez, con cientos de kilómetros de áreas deforestadas y una disminución del 40 por ciento en la variedad de especies marinas. Al calentarse el Mediterráneo, los ‘Siganidae’ están ampliando su gama hacia el oeste, poniendo otros ecosistemas poco profundos en riesgo.

En Estados Unidos, se ha producido un incremento de más de 20 veces el número de escáridos o peces en el Golfo de México, una especie que consume pastos marinos en cinco veces la tasa de los herbívoros nativos. El número de tortugas y manatíes que se alimentan de plantas verdes también ha crecido.

En Australia Occidental, la evidencia emergente sugiere que el aumento en el número de peces tropicales está impidiendo la recuperación del bosque de algas dañado por una ola de calor en 2011. En el este de Australia, el alga ha desaparecido de numerosos arrecifes en los últimos cinco años y la investigación de la doctora Verges sugiere que fue precedido de un intenso pastoreo de las algas por parte de peces tropicales.