Un estallido de colores, cantos y bailes envuelven a la India para dar la bienvenida a la primavera con el festival hindú de Holi, la celebración más alocada y liberadora del país asiático

Madrid – 6 MAR 2015  – INT

Con el deseo de conmemorar la llegada del buen tiempo y de ahuyentar a los malos espíritus, millones de indios de todas las edades se enzarzan en batallas de agua y se embadurnan con polvos rojos, verdes, azules, rosas y amarillos. Cientos de jóvenes celebran el Holi embadurnandose entre sí con polvos de colores, bailaban y tocaban tambores, escenas poco habituales en un país donde las rígidas normas sociales evitan estas situaciones.

En este festival, y por un día, las barreras de clases sociales y género se disipan y los indios se mezclan en las calles en batallas de agua y colores. El festival del color, que paraliza el país, se celebra la primera luna llena de marzo y sus orígenes se remontan a diferentes leyendas mitológicas hindúes.

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Una narración afirma que el rey de los demonios Jirania Kashipú trató de matar a su hijo Prajlad varias veces por su devoción al dios Vishnu, ya que había ordenado a sus demonios que solo él podía ser venerado. Ante sus frustrados intentos por matar a Prajlad, Kashipú ordenó a su hija Hólika, inmune al fuego, que entrara junto con su hermano en una hoguera para quemarlo. Pero la hija del rey ardió en la hoguera y Prajlad sobrevivió. La moraleja es la victoria del bien sobre el mal, hoy reconvertida en una terrenal y divertida celebración.

Otra leyenda apunta al travieso dios Krishna y su inmortal amor por Radha, a quien aplicó colores en la cara para oscurecerla ya que era más clara de piel que él. Así, Krishna crearía la fiesta del color en la que se difuminan ligera y momentáneamente las diferencia sociales de la jerárquica sociedad india.