Las medidas adoptadas en programas consecutivos de conservación del lince ibérico (Lynx pardinus), entre ellos el Proyecto Life+IBERLINCE, han logrado mejorar considerablemente el deterioro genético que ha venido experimentando el lince ibérico, una de las causas que llevaron a la especie a estar en peligro crítico de extinción

Sevilla – 16 DIC 2016 – Redacción

Así lo ha puesto de manifiesto el estudio que sobre el genoma del lince ibérico han llevado a cabo científicos de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que se ha publicado este miércoles en la revista Genome Biology.

Los científicos han logrado secuenciar el genoma del lince ibérico y a través del análisis de su ADN han constatado indicios de una “extrema erosión” en sus genes motivada por la pérdida de diversidad genética.

Cachorros de lince iberico / MAGRAMA

Cachorros de lince iberico / MAGRAMA

Los investigadores han comprobado que este deterioro genético, mucho más acusado en la población de lince ibérico que vive en Doñana, no sólo se ha frenado en los últimos años, sino que incluso ha mejorado la situación de la especie gracias a una medida clave desarrollada por los proyectos liderados por la Junta de Andalucía: el intercambio genético entre las poblaciones de Doñana y Sierra Morena que comenzó en 2007 y al manejo genético del programa de cría en cautividad.

“La consanguinidad comporta tasas de enfermedades generalmente altas, los individuos se reproducen menos y, en general, hay menos posibilidades de que sobrevivan”, explica José Antonio Godoy, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Por eso, una de las tareas de los centros de cría en cautividad es el manejo de la variabilidad genética, para que los animales liberados en las áreas de reintroducción aporten el máximo de diversidad genética a la población de destino. “Los programas de reintroducción se han basado en individuos nacidos en cautividad, con lo cual estos ya tienen poca consanguinidad”, dice Godoy.

Candiles, un ejemplar de Sierra Morena

Los investigadores han identificado 21.257 genes y han ordenado y leído 2.400 millones de letras del ADN de estos animales. Y lo han hecho a través de uno de los ejemplares de la población de Sierra Morena, un macho de nombre Candiles que actualmente forma parte del programa de cría en cautividad.

Gracias a estos estudios, han hallado indicios de modificaciones en genes relacionados con la audición, la vista y el olfato para facilitar la adaptación del lince ibérico a su entorno.

Además, se han estudiado los genomas de otros diez linces ibéricos de Doñana y Sierra Morena, las dos únicas poblaciones supervivientes en la Península, y se ha realizado un análisis comparativo con un lince europeo a fin de establecer las relaciones entre los dos linces que habitan en Eurasia.

Como resultado, se ha comprobado que los declives demográficos del lince ibérico son la causa de los bajos niveles de diversidad observados y que gracias al manejo realizado por los programas de conservación de la especie han mejorado sensiblemente.