Ha sido inagurada en el Museo de Cádiz la exposición ‘El Legado del Mar. Cádiz y el comercio marítimo’, una muestra que pone el “broche final” al conjunto de actividades programadas con motivo de la conmemoración del Tricentenario del traslado de la Casa de Contratación desde Sevilla en 1717.

La exposición incide en la importancia de la relación de la zona gaditana con el mar a través del patrimonio cultural rescatado de los fondos de su entorno marítimo y que constituye uno de los conjuntos más importantes y significativos de las colecciones del Museo. Recoge testimonios valiosos de la historia de la humanidad que ilustran sobre la navegación en la Antigüedad, sobre los fenicios que establecieron en Cádiz uno de sus principales asentamientos y desarrollaron un activo comercio intensificado por Roma.

Un milenio más tarde, con el descubrimiento de América, el puerto de Cádiz participó desde el primer momento en el comercio ultramarino pese al establecimiento de la sede del monopolio en Sevilla, en un proceso que se aceleró a partir de mediados del siglo XVII y tuvo su culminación con el traslado de la Casa de Contratación en 1717.

La exposición reúne testimonios de la actividad comercial marítima en el entorno gaditano con piezas que hablan sobre la navegación, la vida cotidiana en las embarcaciones durante las largas travesías, los periodos de ocio, la enfermedad, el ajuar de mesa o cocina, los productos de comercio y la defensa. La muestra permanecerá abierta al público en el patio central del Museo de Cádiz hasta el 7 de enero de 2018.

Tres secciones para estructurar la muestra

‘El Legado del Mar’ se estructura en tres secciones. En la primera de ellas, ‘Patrimonio subacuático del Museo de Cádiz’, el Museo custodia un legado subacuático que se ha ido incrementando progresivamente desde la creación del primitivo Museo Arqueológico Provincial en 1887 con piezas de características muy diversas de época fenicia, romana, medieval y la Edad Moderna, entre las que se incluyen ánforas, estatuas de bronce y mármol, terracotas, lingotes de plata, plomo o cobre, etc. La mayoría procede de hallazgos casuales o prospecciones arqueológicas realizadas en los entornos de Sancti Petri, la Caleta, el dragado de la canal del Puerto de la Bahía de Cádiz y los trabajos arqueológicos previos a la construcción de la nueva terminal de contenedores.

El ‘Legado subacuático de la antigüedad’ se centra, durante el primer milenio antes de Cristo, en Gadir como el eje de la implantación fenicia en el Atlántico y puntal occidental de Cartago en el transcurso de la II Guerra Púnica. La bahía gaditana protagonizó una intensa actividad portuaria en aquella época y son múltiples los hallazgos subacuáticos centrados en el área de Sancti Petri y la Caleta. Ilustran la sección un conjunto de piezas de carácter comercial y religioso entre las que destacan el capitel protoeólico, un prótomo de Osiris, una figurilla de Melkart y otra de Hércules gaditano.

El descubrimiento del continente americano fue crucial para Cádiz, pues las condiciones naturales de su puerto permitieron que desde el primer momento estuviera ligado al comercio trasatlántico. De ahí la sección ‘Legado subacuático del comercio ultramarino’. A partir de mediados del siglo XVII se produjo un paulatino traslado del comercio colonial desde Sevilla, que tuvo un punto importante de inflexión en 1680, cuando se convirtió en cabecera de la flota.

El proceso culminó con el traslado de la Casa de Contratación en 1717  en el contexto de la renovación económica acorde con los principios mercantilistas emprendida por la nueva monarquía borbónica. Ilustran esta sección piezas relacionadas con la navegación, la vida a bordo, el ajuar de las embarcaciones y la defensa, entre las que destacan un astrolabio, compases y reglas náuticas, instrumental médico, diversas cerámicas y platos de peltre o un cañón de bronce.