FIBES, en Sevilla, será el escenario, el último fin de semana de febrero, del 26 al 28, de viernes a domingo, de BioCultura Sevilla. En la comunidad autónoma andaluza la producción “bio” no deja de crecer. En 2015, ya supera el millón de hectáreas dedicadas a la agricultura ecológica

Sevilla – 16 FEB 2016 – Redacción

Todas las cifras que giran en torno a la producción ecológica en Andalucía, especialmente en los dos últimos años, son realmente espectaculares. Pero el consumo sigue siendo una asignatura pendiente.

Está claro que la producción ecológica en Andalucía es todo un fenómeno, no solo por las favorables condiciones climatológicas y demás, sino que, por otro lado, esta comunidad autónoma cuenta con una gran emprendeduría ecológica en el primer sector. Andalucía es, sin lugar a dudas, la huerta orgánica de Europa. Ahora, de lo que se trata, para cerrar el círculo ecológico, es de que sea la huerta de la propia Andalucía y del resto del estado español. Y, en ese aspecto, la primera edición de BioCultura Sevilla aterriza en FIBES como el gran revulsivo que el sector necesita.

Alimentos ecologicos

Bajo consumo interno

Alejandro Brome es miembro de la Junta Directiva de FACPE (Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos), de la que forma parte por su pertenencia a la cooperativa La Ortiga. Brome señala a colación del bajo consumo interno en Andalucía de alimentos orgánicos: “No es una respuesta sencilla y sería objeto de un estudio sociológico sobre las particularidades de la cultura andaluza y de su realidad socioeconómica. Parece claro que en Andalucía, como en otras comunidades, la conciencia ecológica no está muy arraigada en la población, aunque no me atrevo a dar una explicación medianamente convincente. Igualmente, la cultura relacionada con una alimentación saludable tampoco está muy extendida, pero hay que tener en cuenta que la alimentación tradicional andaluza ha sido siempre muy mediterránea y razonablemente natural y saludable, o al menos es la creencia de la mayor parte de las andaluzas y andaluces, por lo que la alimentación ecológica podría tener una menor capacidad de diferenciación y de convicción”. El precio puede tener algo que ver… “Evidentemente, también influye la capacidad adquisitiva. El alimento ecológico puede ser sensiblemente más caro, especialmente en el elaborado, no así o mucho menos en el fresco.

En una sociedad en la que cada vez se consume menos alimento fresco y más alimento elaborado, envasado, congelado, etc., consumir ecológico a un precio razonable, para familias con una capacidad adquisitiva baja o media, implica a su vez un cambio de hábitos culinarios que muchas familias no son capaces de asumir. Creemos que sí es posible comer ecológico por un precio similar o incluso inferior a la alimentación convencional, pero evidentemente está sujeto a este cambio de hábitos en la cocina”, señala Brome.. Y zanja. “A pesar de todo lo expuesto en la pregunta anterior, sí que se ha producido un incremento en el consumo dentro de la comunidad, motivado por el trabajo de muchas organizaciones, casi todas privadas o de iniciativa ciudadana, que están fomentando e informando sobre las bondades del consumo de este tipo de alimentos, así como trabajando en estrategias para facilitar el acceso de estos productos a precios más accesibles, como son los canales cortos de distribución y venta directa”.

En cuanto a BioCultura Sevilla, añade: “Si se consigue una buena difusión, BioCultura podría servir para acercar el alimento ecológico a sectores de la población más amplios, para los que actualmente la alimentación ecológica es bastante desconocida y que empiecen a interesarse por ella. Creemos que es importante la celebración de BioCultura en Andalucía en este y en otros aspectos”.

La necesaria promoción

En Andalucía hay mucha diferencia entre su capacidad productiva y su consumo interno en alimentos ecológicos. Montse Escutia, ingeniera agrónoma de la As. Vida Sana, señala que esto es así porque “es una región muy agrícola donde en su momento los responsables políticos supieron ver en la agricultura ecológica una oportunidad de futuro y la promocionaron. Su climatología le permite producir cultivos en épocas del año donde otras regiones europeas no pueden producir y por ello su oportunidad de negocio es muy buena. Andalucía produce básicamente para la exportación a mercados con más demanda como el alemán. Pero su consumo interno es bajo, igual que en el resto de España, y se ha hecho poco para promocionarlo”. Y continúa: “BioCultura es una feria que realiza una gran labor de promoción de la alimentación ecológica en las ciudades donde se celebra. Habrá que esperar unos años antes de ver resultados pero todo ayuda y el hecho de que durante unos días la alimentación ecológica sea noticia en Sevilla y en todos los medios andaluces… seguro que ayuda a que más gente conozca este tipo de alimentos”. Para que el aumento del consumo interno se note en Andalucía, Escutia dice que “como en otras partes de España es un pez que se muerde la cola.

Hay poca oferta en el mercado y el consumidor tiene dificultades para encontrar el producto por lo que el consumo es bajo. Es necesario aumentar los puntos de venta y también su presencia en lugares de venta convencional, en la restauración, especialmente la colectiva, y normalizar la presencia de los alimentos ecológicos en cualquier canal. A eso hay que sumarle campañas de promoción que ayuden a la gente a saber qué son los alimentos ecológicos y por qué es bueno consumirlos. En esto se tiene que implicar la Administración”.

Ángeles Parra

Ángeles Parra, directora de BioCultura, señala que “el objetivo de BioCultura es que la alimentación ecológica, ese tesoro, llegue al mayor número de hogares posible. Nosotros no somos una feria al uso. Somos una feria muy activista. Trabajamos por la eco-nomía del bien común. Lo vivimos. Lo sentinos. Ya es hora de que Andalucía vea multiplicar su consumo interno orgánico y cerrar así el círculo ecológico”. Y añade: “La agricultura ecológica es muy positiva por un montón de razones… Es imposible resumirlo todo aquí. Déjenme que diga, eso sí, que es muy buena para la salud de los consumidores, de los agricultores, del medio ambiente y para la eco-nomía nacional. Es la única agricultura que tiene futuro. No dejemos pasar el tren…”.

“Todas las cifras que giran en torno a la producción ecològica en Andalucía, especialmente en los dos últimos años, son realmente espectaculares. Pero el consumo sigue siendo una asignatura pendiente”

El informe: promoción, promoción, promoción

El informe “Consumo de alimentos ecológicos en Andalucía”, realizado por Ipsos Insight, concluye que para que el consumo interno aumente es necesario “combatir la falta de información y la desconfianza transmitiendo qué son los alimentos ecológicos – sin químicos, aditivos ni modificaciones genéticas, que transmiten naturalidad y salud- y sus ventajas a nivel de producto: más calidad y mejores cualidades organolépticas. Como se ha observado mediante el análisis cluster, una parte de la población tiene una predisposición muy favorable hacia los productos ecológicos, aunque muchos de ellos tienen confusión y no son capaces de identificar claramente los productos ecológicos”.

En otro orden de cosas, para que aumente el consumo, el informe recomienda “acercar el producto a la población, aumentando la distribución y consiguiendo un hueco para los productos ecológicos en los canales habituales de compra: supermercados, hipermercados y tiendas tradicionales”.

En Andalucía, los productos ecológicos no se conocen tan bien como en otras zonas y, por ello, todo esfuerzo de promoción es poco. En este sentido, BioCultura Sevilla viene a cubrir un hueco porque la población necesita información fidedigna más allá de la publicidad engañosa de los medios audiovisuales.