La capitalidad cultural de dos mil doce rescató a Guimarães del olvido, y recuperó para el mundo su curiosa arquitectura de galerías multicolores, madera sobre granito; sus plazas animadas repletas de terrazas, sus jardines y palacios.

Tres años después, esta pequeña ciudad del norte de Portugal, Patrimonio de la Humanidad y cuna del primer rey portugués, D. Afonso Henriques, está salpicada de pequeñas tiendas de artesanía y rincones fotogénicos.

De piedra de granito y maderas pintadas de colores vivos para soportar la humedad de la región del río Minho se compone su fisonomía coqueta y orgullosa, Premio Nacional en 1995. Fue aquí donde Portugal nació como país independiente, en 1143.

Todo el casco viejo se abigarra en torno al Largo de Oliveira, su plaza más emblemática. Así que basta callejear sin orden ni prisas, para ir descubriendo aquí y allí lugares especiales y un sinfín de terrazas para sentarse con un buen café portugués a apreciar su belleza. Os recomendamos una parada en la Loja Gourmet e Art, donde encontrar un buen regalo artesano.

 

Otra con mucho encanto es el Largo dos Naranjais, la plaza de los naranjos, y aquí y allí reconforta descubrir pequeños comercios artesanales, hotelitos y cafés con encanto. Ya fuera de las antiguas murallas, los jardines sortean el tráfico de la parte nueva y sirven de marco a la iglesia de San Gualter, patrón de la ciudad.

La Iglesia de Nossa Senhora da Oliveira, los arcos, la posada de Nossa Senhora da Oliveira y los antiguos Paços do Concelho son algunos de los edificios con más historia. Eso sí, no hay que perderse, en la parte más alta, el castillo y el palacio de los Duques de Bragança, cuya entrada es gratuita los domingos por la mañana.

Merece la pena subir a la montaña de Penha en el teleférico, para tener una visión de conjunto de esta ciudad que parece más bien un escenario medieval.

Si se quiere disfrutar de una manera diferente, los primeros días del mes de mayo, los alrededores de Guimarães explotan de color en la fiesta anual de las Cruzes Floridas de Serzedelo, que se elaboran de forma tradicional con flores y elementos vegetales.

Pousada de Santa Marinha

Pousada de Santa Marinha

Dónde comer

Precisamente por esta calle del palacio, a pocos minutos en coche, está en Aldao la Tasca do Carroca, una típica tasca minhota en la que comer bien sin etiqueta.

En pleno centro, el Histórico o el Solar do Arco, cerca de la preciosa Rúa de Santa María, son apuestas seguras. Le Babachris, en la Rúa Dom Joao, es una opción más novedosa en la que siempre apetece repetir.

Dónde dormir

Céntrico, en el Largo de Carvalho está el hotel Toural, un clásico. A pocos metros de la plaza de Oliveira y la oficina de turismo se encuentra un alojamiento boutique, Hotel da Oliveira, para quienes prefieren algo más íntimo. El Ibis Guimarães Centro, muy bien situado en la parte nueva y cerca del casco histórico, es otra opción perfecta.

Muy cerca de Guimarães está la Pousada de Santa Marinha, a dos kilómetros, fruto de la restauración del monasterio agustino del siglo XII, desde donde se divisa toda la ciudad. Pertenece a la red pública Pousadas de Portugal.

Cómo llegar

Al aeropuerto internacional Francisco Sá Carneiro de Oporto –Porto en portugués- vuelan compañías tradicionales y de bajo coste desde muchas ciudades europeas.

Desde Porto, por la N128, se llega en menos de dos horas. O en poco más de 30 minutos por las autopistas A7 y A3.
Si se prefiere llegar en tren, Guimarães está perfectamente comunicado cada hora con Porto, y eso es también lo que se tarda. El tren se puede coger en la estación de Bento, la más bonita de la ciudad, y hacer transbordo en Porto Campanha, o directamente en esta última, desde donde parten los comboios hacia Guimarães.

Más información:
Porto e Norte visitportoandnorth.travel
Guimarães Turismo www.guimaraesturismo.com

Texto de Federico Ruiz de Andrés y Ana Bustabad Alonso