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Historias y Leyendas en El Viejo Camino de Santiago en la provincia de León

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Los peregrinos hemos recorrido el Viejo Camino de Santiago la pasada semana entre Boñar y Valdepiélago y hemos conocido la Historia de Porma y Curueño: Vamos del río Porma al río Curueño, cantando aquello…“De puente a puente y sigo porque me lleva la corriente”

León – 25 ENE 2017 – Rafael Cid y Rosa Fadón

Los peregrinos continuamos la andadura por las montañas de León, saliendo de Boñar por el Puente Viejo sobre el río Porma y admirándonos de tantas historias y leyendas como encierra esta antigua ruta medieval. Enseguida nos encontramos  con la localidad de Barrio de las Ollas. Barrio=aldea adjunta a una población más importante. Ollas=oficio de alfareros al que se dedicaban las gentes que aquí vivían (¡Ojo! Una leyenda local dice que en un viejo caserón, hoy restaurado, se encontraron unas ollas llenas de monedas de oro).  Decidimos por unanimidad que esa definición era la que más nos gustaba y seguimos caminando poniendo como meta otro río, el Curueño y otro puente para atravesarlo, el de Valdepiélago.

Llegamos a la Mata de La Riba, pasando junto a la ermita recientemente restaurada de San Roque, el Santo peregrino al que nos referimos al llegar a Boñar. Caminamos ensimismados con la belleza del paisaje y poco a poco va creciendo en nosotros una sensación de paz que agudiza los sentidos, resaltando los sonidos que nos rodean. Cuando el escritor Julio Llamazares andaba por estos caminos, a punto de alcanzar esta localidad refiere:

“Un camino de carros solitario y minúsculo avanza entre zarzales y praderas en las que ahora están cantando todos los pájaros del mundo”

Puente Viejo de Boñar sobre el río Porma / Foto de Rosa y Rafa

Puente Viejo de Boñar sobre el río Porma / Foto de Rosa y Rafa

Nosotros también disfrutamos de sus cánticos, así que escuchamos hasta que los trinos se confundieron con el ¡kikirikiii! de unos gallos que picoteaban libres por una huerta junto al camino.

En toda la ribera del Curueño son famosos los gallos, por el brillo de sus plumas que se utilizan como anzuelos en el arte de la pesca

Hubo uno llamado  Willy que alcanzó gran notoriedad ¡Jugando al fútbol con los niños del pueblo! que se quedaban extasiados viendo sus evoluciones con el balón. No sólo los pequeños se interesaron por sus destrezas con el esférico, sino también los medios de comunicación leoneses se hicieron eco de sus hazañas. No sabemos qué fue de Willy pero los sones de varios gallos elegantes y arrogantes nos acompañaron un gran trecho del camino.

¿Recordáis cuando, en otras ocasiones os hablamos del Juego de la Oca, tan querido por los peregrinos medievales? Sí, ese de “puente a puente” pues ahora nos toca ir desde el río Porma al Curueño y que mejor forma de recorrer el camino, que hacerlo entretenidos con la narración de una hermosa historia.

Hay un  libro del siglo XVI, llamado “El León de España”, de Pedro Vecilla Castellanos. El autor procede de la Vecilla y es un amante de León. En él se nos cuenta la historia del reino de León y su importancia como fundamento de la formación de España. Aparecen los montañeses en lucha contra los romanos y entonces se habla de dos jóvenes prerromanos, la bella Porma y el aguerrido  Curueño,  ahora transformados gracias a los poderes mágicos de las janas en los ríos que corren por esta zona, la que nosotros ahora pisamos.

Porma y Curueño son dos jóvenes que habitaban estas tierras montañesas antes de la llegada de los romanos y que mueren luchando por la libertad. 

Pedro Vecilla es el creador de esta obra épica escrita en octavas reales, donde se nos narra como la bella Porma es raptada por Curueño la víspera de sus esponsales con Canseco.  Se inician una serie de escapadas y luchas entre los protagonistas hispanos, entonces se dan cuenta de que el verdadero enemigo por el que debían pelear es por el invasor romano. El aguerrido Curueño pelea también para liberar a sus gentes del yugo de Roma. Porma se une a la pelea temiendo la muerte de su prometido Canseco, vestida de brava guerrera:

De pieles de león el cuerpo bello
En vez de rica ropa se vestía
Coronando las sienes el cabello
Con un morrión de tigre se cubría
Echó un cosido escudo al terso cuello
Y con serdosa banda se cernía
Y el calzado es la piel de un lobo pardo
Apretando en la diestra agudo dardo.

Piden ayuda a otros héroes como Getino y luchan bravamente. No pudo ser y al final todos mueren en la sangrienta refriega como si de una tragedia griega se tratase. Los cuerpos alejados de Porma y de Curueño, sólo convirtiéndose en ríos pudieron juntarse. Ahora el río Porma recibe al río Curueño al encontrarse en  Ambasaguas, pueblo cercano al Barrio de Nuestra Señora. Otros héroes de la historia permanecen inmortalizados en los nombres de los pueblos y topónimos como Canseco, Getino, Arbás o Tolibia.

Gallos del Curueño / Foto de Rosa y Rafa

Gallos del Curueño / Foto de Rosa y Rafa

El libro de “El León de España”, fue muy famoso en su época y D. Quijote lo tuvo en su biblioteca, pero se fue al fuego en un apresuramiento, porque no llegó a ser visto por el cura ni el barbero, que sin duda le hubieran salvado de las llamas, como puntualiza Cervantes en su obra inmortal.

Cervantes en el Quijote, en el cápítulo 7º de la primera lo expresa así:

“Por acudir a este ruido y estruendo, no se pasó adelante en el escrutinio de los demás libros que quedaban; y así, se cree que fueron al fuego, sin ser vistos ni oídos, La Carolea (de Jerónimo Sampere –Valencia 156– que trata de las victorias del emperador Carlos ) y León de España (de Pedro Vecilla Castellanos –Salamanca 1586– sobre el mismo tema), con Los Hechos del Emperador, compuestos por don Luís Ávila, que, sin duda, debían de estar entre los que quedaban, y quizá si el cura los viera, no pasaran por tan rigurosa sentencia”.

Verdaderamente sorprende la erudición de Cervantes, conocedor de tantas  características  del antiguo reino de León, que trascienden en su obra, como mostrando un cariño especial a esta tierra. Quizá sea debido, como él mismo dice por boca del personaje del Cautivo, porque nació o tuvo su origen “en las montañas de León” y una buena parte de los investigadores cervantistas sugieren que el autor del Quijote efectivamente procedía de las montañas de León.

La tragedia de Porma y Curueño es conocida también por Lope de Vega, que la recrea en su comedia “La amistad pagada” llamada también “la Montañesa” haciendo intervenir a nuestro héroe Curueño atacando el campamento romano con los bravos montañeses, en una nueva trama en la que todos compiten por demostrar su bravura.

Ya en nuestros días le sirve de base a José Antonio Llamas Fernández no sólo para el estudio “Las Montañas de León en el Quijote de Cervantes” sino también para la elaboración de la obra “La Bella Polma” que fue editada y estrenada en teatro en León.

Laurentino-César Lòpez Sánchez, escribió una versión en la que el amor de los protagonistas impera sobre el espíritu heroico de la obra original, la versión que más se conoce.

Otro enamorado de esta tierra, con casa familiar en la Mata de la Bérbula, es el escritor Julio Llamazares, que también ha divulgado la historia de Porma y Curueño. Se inspiró en este pueblo y en los otros de la Encartación del Curueño, para escribir su libro “El río del Olvido” donde también nos cuenta la leyenda.  No es extraño encontrase con él cuando caminamos por estos lugares , ya que Julio vivió aquí en compañía de sus padres y aún conserva su casa familiar a la que acude a menudo, para darse un baño de inspiración literaria.

Castillo de Curueño sobre Nocedo / Foto de Rosa y Rafa

Castillo de Curueño sobre Nocedo / Foto de Rosa y Rafa

Hoy en el valle del Curueño sólo se respira tranquilidad unida a un ligero toque de nostalgia por los tiempos pasados. Mientras contemplamos las ruinas del castillo de Arbolio, pinado sobre el río Curueño, que algunos llaman Castillo de Curueño, todas estas historias nos dan vueltas en la cabeza y aún más, pues también se observan sobre él las ruinas de la iglesia de La Virgen So el Castillo que tiene su leyenda.

Dicen que unos pastorcillos encontraron una imagen en los alrededores del Castillo y la llevaron a la iglesia parroquial de Nocedo. Al día siguiente había desaparecido y sólo la encontraron en el lugar dónde la habían hallado la víspera. Quisieron trasladarla de nuevo a Nocedo, pero la imagen se hizo tan pesada que no tuvieron más remedio que edificarle una iglesia junto al Castillo. Ni que decir tiene, que hoy en día ante la ruina de iglesia y Castillo, la Virgen se ha conformado con ser venerada en la iglesia de Montuerto.

Para saber más Consultad la bibliografía citada:

“El León de España” de Pedro Vecilla Castellanos
“La amistad pagada” de Lope de Vega
“Las Montañas de León en el Quijote de Cervantes” de José Antonio Llamas Fernández
“El río del Olvido” de Julio Llamazares
“Vegaquemada” de Laurentino-César Lòpez Sánchez

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