El IV certamen gastronómico en torno al bacalao consolidó ayer a Castro del Río como referente andaluz de la gastronomía de Cuaresma y Semana Santa con la participación de una veintena de personas, tanto profesionales como aficionados

Córdoba – 1 ABR 2015 – Redacción

El jurado, presidido por el coordinador de Córdoba Apetece, Alberto Rosales, destacó la “magnífica calidad” de los platos presentados, con una votación “muy reñida” en la que finalmente triunfó, en la categoría de profesionales, a Ernesto Jurado, por un plato de callos de bacalao de la abuela. En el apartado de aficionados, el plato estrella fue el de Diego Urbano, titulado bacalao Itucci. Se trata de un plato de bacalao confitado con aceite de oliva y romero con mermelada de naranja y espuma de cebolla. “Lo he preparado al vacío a 65 grados durante 35 minutos”, explicó el ganador al jurado.

Pese a la lluvia caída durante toda la mañana, la organización destacó el numeroso público llegado de toda la provincia, entre éste una veintena de caravanas de la asociación Califa, que estrenó este espacio habilitado por el Consistorio para este tipo de vehículos. También se recibió ayer la visita del Club de Patrimonio.

Bacalao-de-cuaresma

El jurado destacó el nivel de los platos presentados al certamen, con una especial mención a la trayectoria de más de 30 años al servicio de los fogones de Juan Moreno, que estuvo en el stand de la nueva empresa constituida en Castro de crianza y exportación de caracoles Helix Al-Andalus. Los asistentes pudieron disfrutar de degustaciones, artesanía, confitería y, por supuesto, de bacalao.

Castro del Río, de hecho, huele estos días a incienso y a mar. Mientras las hermandades de Semana Santa ultiman los preparativos para sus estaciones de penitencia y en las casas se fríen los dulces típicos de estas fechas, la industria bacalaera castreña vive jornadas de ebullición. Porque, aunque parezca extraño, esta localidad de la comarca del Guadajoz nutre de bacalao la Cuaresma y la Semana Santa no ya de Córdoba, sino de toda Andalucía, no en vano la empresa Albacor -con sede aquí- es la octava empresa del sector más potente de España y la primera en Andalucía.

La razón por la que Castro se ha convertido en punto neurálgico de la salazón y venta de este producto es casi casual y hay que buscarlo décadas atrás, cuando un empresario local, Juan Pérez, se vio obligado a reconvertir el negocio familiar que junto a sus hermanos regentaba de representación y distribución de productos alimenticios.