El escritor leonés Julio Llamazares (Vegamián, 1955) participa en un encuentro literario con motivo de la celebración de la 48 Feria del Libro de Valladolid

Valladolid – 29 ABR 2015 – INT

Julio Llamazares no se considera “un escritor profesional, que se sienta a escribir una novela, la termina y empieza otra”. Al respecto concretó que desde que publicara la primera en 1985, ‘Luna de lobos’, sólo suma seis “a sus 60 años” y se autocalificó como “un escritor lento» que plasma «lo que realmente le importa».

«Escribo mientras voy paseando por la calle o en el tren. Luego el libro lo ejecuto cuando llego a casa poco a poco y nunca me siento delante de un folio sin saber lo que voy a contar”, relata el autor de cerca de una treintena de publicaciones entre novelas, literatura de viajes, ensayo, recopilaciones de artículos periodísticos, poesía y guiones cinematográficos.

Julio Llamazares

El escritor leonés Julio Llamazares (Vegamián, 1955)

 

Nueva novela

En torno a su nueva novela, ‘Distintas formas de mirar el agua’, recordó que tenía en mente hace mucho tiempo escribirla y que responde a una especie de “tumor emocional que se forma en la conciencia y estalla en literatura”. La obra recoge el retorno al pueblo donde nació y su padre estuvo de forma circunstancial como maestro, Vegamián, años después de que el pantano de Riaño lo sepultara bajo las aguas en el valle del Porma.

“Volví a ver la zona 1983 cuando se vació la presa para una revisión técnica. Allí estaba la casa donde nací todavía en pie y la escuela y hasta un encerado en medio de un paisaje espectral lleno de lodo, silencio, y sin vida ni vegetación. Ahí se generó el tumor emocional que varios años después ha desembocado en una novela que se cruzó en mi camino, ya que no tenía previsto escribirla ahora”, apuntó Llamazares.

Respecto a la memoria histórica aplicada a sus obras, Llamazares consideró que “es redundante y quizás no el término más adecuado en lo lingüístico” pero sostuvo que sirve para entenderse y reflejar el relato de la vida. En este punto aludió a que en la memoria de lo ocurrido está una faceta muy desconocida, en referencia a los pantanos y los más de 500 pueblos anegados bajo sus aguas en España.