La selva amazónica es el depósito terrestre más grande, o “sumidero”, del dióxido de carbono, un gas con efecto invernadero y al que se considera el principal culpable del cambio climático

Madrid – noticiasdelaciencia.com- 26 DIC 2014

Gracias a la fotosíntesis, la selva amazónica absorbe de la atmósfera 1.500 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, en un proceso que requiere también nitrógeno. Ese nitrógeno, en su mayor parte, proviene del proceso conocido como “fijación del nitrógeno”, que esencialmente es el mecanismo por el cual determinados microbios extraen este gas de la atmósfera y lo transfieren al suelo, en una forma utilizable por muchos seres vivos.

La conversión a gran escala de extensiones de selva amazónica a terrenos para pastoreo de ganado es inevitable si se pretende que el sector ganadero permita subsistir a una cantidad creciente de personas, pero hay que prepararse para las consecuencias ecológicas de una conversión de esta magnitud geográfica. Una de las consecuencias, revelada en una investigación reciente a cargo de científicos de la Universidad de Texas en Arlington, Estados Unidos, es que la capacidad de la región amazónica para almacenar CO2 puede mermar de modo preocupante por cambios en sus comunidades microbianas.

Selva amazonica

El estudio realizado por el equipo de Jorge Rodrigues y Babur S. Mirza constituye el primer análisis de su tipo y profundidad que se hace sobre el fenómeno de cómo reaccionan a la deforestación los diazotrofos, microorganismos de vida libre que actúan como fijadores de nitrógeno.

Los resultados de la investigación indican que aunque la diversidad total de los diazotrofos se mantiene en un nivel igual o similar cuando un terreno pasa de ser una selva a un pastizal para el ganado, las especies presentes son diferentes. Esto puede entrañar riesgos. El siguiente paso en esta línea de investigación será medir cómo los cambios en la comunidad microbiana influyen en las tasas de fijación de nitrógeno. Hay datos que hacen temer que esos cambios en las comunidades microbianas acaben acarreando una disminución en la capacidad amazónica de almacenar dióxido de carbono.