María Dolores Raigón, de la Junta Directiva de SEAE, es también miembro de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la U.P. de Valencia

Valencia – 13 MAY 2015 – vidasana.org

Sus estudios comparan los nutrientes en alimentos ecológicos y convencionales. Son muy significativos. Pasará por BioCultura Madrid. Es muy conocida en el sector “bio”. Sus estudios de comparación nutricional de alimentos ecológicos y convencionales son muy concluyentes. No dejan lugar a dudas.

Carne ecológica

-¿Tus estudios te permiten asegurar que la carne ecológica es más sana que la
convencional?
-Mis estudios se centran en analizar la composición nutricional de los alimentos. En la medida
en que los alimentos de origen animal presentan una composición nutritiva más equilibrada, la
carne es más sana. En el sentido de la sanidad microbiológica existen estudios que confirman
la mayor seguridad de la carne y derivados en los alimentos ecológicos. Además, las prácticas
de la ganadería ecológica contribuyen a disminuir la resistencia a los antibióticos.

Carne-ecologica

-¿Tus estudios te permiten asegurar también que la carne ecológica tiene más nutrientes
que la convencional?
-Efectivamente. En el caso del contenido en proteína en el muslo de las canales de conejo, la
carne de producción ecológica presenta un 18.33% de proteína y en la convencional un
16.92%, lo que significa que por cada 100 g de esta carne de conejo consumida se ingieren
1.41 g más de proteína3 si la carne procede de ganadería ecológica. Es un ejemplo.

Los derivados 
-¿Se observa lo mismo con productos derivados de los animales, como los huevos, la
leche, el queso…?
-Se observan resultados similares en el caso de los huevos, en el caso de los quesos, etc.,
porque al partir de una materia prima de calidad se mantienen los resultados en todo el
proceso productivo. Además, los animales de producción ecológica realizan una mejor
transformación de su ingesta, ya que la composición de la dieta en proteína es menor, por lo
que el animal realiza un mejor aprovechamiento de la proteína ingerida en la producción
orgánica respecto a los animales de producción intensiva, que, aun teniendo mayor proporción
de proteína en la dieta, esto se traduce en menor contenido de proteína en la carne comercial.

-¿Crees que es consciente de esto el público? ¿Y las autoridades sanitarias?
-El consumidor no es consciente porque la divulgación de este tipo de resultados se queda en
los canales científicos, porque los intereses comerciales no permiten que se divulguen, porque
faltan estudios concluyentes en diversas áreas, etc.

Demasiada proteína animal
-En general, ¿se come demasiada proteína animal? ¿No sería mejor muy poca, pero de
calidad, orgánica?
-En los países desarrollados, las dietas han ido cambiando sustancialmente con el transcurso
del tiempo de forma similar. Los cambios más significativos se han producido en los últimos 60
años. En promedio el consumo doméstico por persona y año de proteínas totales es
prácticamente estable; es decir, en la actualidad se consume el mismo nivel de proteínas que
hace 60 años, aunque la procedencia de la proteína sea distinto, siendo la procedencia vegetal
la principal fuente proteica hace 60 años, mientras que en la actualidad la práctica totalidad de
la proteína que se consume procede de origen animal. Estos datos indican que hace 60 años,
aproximadamente, el 15% de los nutrientes ingeridos eran proteínas vegetales, mientras que
en la actualidad ese valor, en promedio, no sobrepasa el 6%.

-Con los vegetales también ocurre lo mismo. ¿Tienen más nutrientes los orgánicos que
los convencionales?
-El esquema de composición nutricional se repite en el caso de los alimentos de origen vegetal.
En este caso, si los alimentos son de mayor contenido mineral o vitamínico, queda reflejado en
los de producción ecológica.

¿Qué comen?

-Pues el ganado «bio» come vegetales «bio» y el ganado convencional come todo lo
contrario…
-Por normativa de producción ecológica, además de las cuestiones de bienestar animal, los
animales deben ser alimentados con productos ecológicos, asegurando así un modelo cerrado
y completo. En el caso de los convencionales, además de las condiciones limitantes de
superficie, ya que se incrementa la carga ganadera, etc., la alimentación del ganado es
impactantemente intensiva, ya que se nutren de granos (principalmente soja y maíz)
procedentes de semilla transgénica. Por otro lado, los piensos compuestos están
suplementados con un alto contenido en aditivos autorizados en la alimentación animal.