La comarca de Los Oscos ha sido galardonada con el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias 2016, según hizo público en Oviedo el jurado encargado de su concesión

Oviedo (Asturias) – 9 SEP 2016 – Redacción

La comarca de Los Oscos está formada por los concejos occidentales de San Martín de Oscos / Samartín d’Ozcos, Santa Eulalia de Oscos / Santalla d’Ozcos y Villanueva de Oscos / Vilanova d’Ozcos. Enclavada en un paraje de media montaña, la comarca guarda vestigios de haber sido ocupada desde antiguo – numerosos túmulos que dieron paso a la cultura castreña– y tiene una personalidad histórica propia acreditada desde la Edad Media, donde ya figura su división administrativa reflejada en tres parroquias: San Martín, Santa Eulalia y Santa Eufemia. Esta última, donada por Alfonso VII al monasterio de Santa María, fundado en el siglo XII, fue el germen del coto de Villanueva, antecedente del actual municipio. En la actualidad, Los Oscos cuenta con unos 1.370 vecinos repartidos entre los tres concejos, que forman parte de la Reserva de la Biosfera Oscos-Eo y Tierras de Burón, declarada por la UNESCO en 2007.

Con un origen eminentemente agrario, el territorio de Los Oscos se vio beneficiado por la oferta de carbón vegetal, la fuerza hidráulica y los yacimientos de hierro para experimentar un auge industrial, sobre todo del laboreo del hierro, al inicio de la Edad Moderna, con el monasterio de Vilanova como gran impulsor al instalar una fundición que surtiera las fraguas y forjas de los concejos vecinos.

Los Oscos (Asturias)

Los Oscos (Asturias) / Cortesía de Turismo de Asturias

El desarrollo económico propició trasformaciones sustanciales, como ampliación de casas y nuevas construcciones, reedificación de los templos y el blasonado de muchas casas, así como la instauración de escuelas en Samartín y Santalla. A mediados del siglo XIX, la industria del hierro empezó a acusar el agotamiento de los bosques y el traslado tecnológico al carbón de piedra, lo que supuso un ocaso económico que favoreció que la comarca se sumara a la corriente migratoria regional hacia América. A comienzos del siglo XX, las forjas solo funcionaban para el consumo local y la economía era básicamente agropecuaria, lo que contribuyó a acentuar el flujo migratorio, además de la carencia de carreteras, líneas de transporte regular o saneamiento. No fue hasta los años 80, cuando Los Oscos contaron con planes específicos de desarrollo, que comenzaron con la mejora de carreteras e, incluso, con la construcción de una que comunicara Samartín y Santalla, capitales unidas hasta entonces por un camino de herradura.

La inversión en infraestructuras y la dotación de servicios permitieron fijar población y los fondos europeos y las directivas comunitarias en materia agraria impulsaron la modernización de las explotaciones ganaderas de la comarca. El turismo también empezó a formar parte del despegue económico de la zona, impulsando la recuperación de abundante patrimonio etnográfico y cultural, la dotación de museos y la rehabilitación respetuosa de casas para su uso como alojamientos rurales.

La cultura tradicional arraigada en valores como la colaboración y ayuda mutua – en forma de sextaferias, camíos, mallegas, esfollos, matanza, rapa das bestias, etc.– ha favorecido el asociacionismo en la comarca. Ejemplo de ellos son la asociación de empresarios turísticos que agrupa a los establecimientos de los tres concejos, tres asociaciones de mayores que colaboran entre sí, cinco asociaciones culturales, dos de mujeres, tres juveniles y tres de caza.

El Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias se ha constituido a lo largo de sus ediciones en una de las actividades de la Fundación de más amplia y mejor acogida dentro del Principado, al estar destinado a galardonar “al pueblo, aldea, núcleo de población, espacio paisajístico o grupo humano del Principado de Asturias que haya destacado de modo notable en la defensa y conservación de su entorno natural, ambiental, de su patrimonio histórico, cultural o artístico, en iniciativas de impulso económico y social o en la realización de obras comunales u otras manifestaciones de solidaridad sobresalientes”.

Este galardón se convocó por primera vez en 1990, al cumplirse el décimo aniversario de la Fundación, y tiene una naturaleza y carácter diferentes a los Premios Princesa de Asturias. Su dotación económica es de veinticinco mil euros. En esta edición concurrían un total de 20 candidaturas.