La fauna y flora de Paraguay se podrían ver afectadas debido al avance de la tarea agrícola-ganadera en los terrenos linderos del Parque Nacional Defensores del Chaco (PNDCh). La cadena alimentaria se cortaría con el crecimiento del tráfico y la fumigación

Madrid – 10 DIC 2015 – canalazul24.com

Zorrillos y venados frecuentan el camino perimetral del Parque Nacional Defensores del Chaco durante el día, huyendo de los mosquitos y buscando alimentos. Al caer la tarde, en manadas salen por su lado los tapires y cerdos silvestres, y el yaguareté (jaguar). La vida silvestre es intensa actualmente en los alrededores de la reserva chaqueña, en el Departamento de Alto Paraguay.

De todos modos, esta biodiversidad puede verse interrumpida frente al crecimiento exponencial de la acción ganadera y agrícola en la zona, según advierte Silvino González, quien cuida este parque nacional desde hace 37 años. “Con la plantación de soja vamos a tener problema de la pérdida del hábitat, de animales en peligro de extinción como el mono Callithrix argentata (que vive tan solo en zonas donde hay leguminosas), el yaguareté, entre otros.

Parque Nacional Defensores del Chaco Paraguay

Parque Nacional Defensores del Chaco en Paraguay

Hace unos años realizaron un monitoreo ecológico en Agua Dulce –al noreste del PNDCh– donde se estaba cultivando algodón, y no hallaron más los insectos nativos.

De convenio al proyecto de manejo del parque, la región de amortiguamiento comprende una extensión de 5 kilómetros cuadrados en todo el perímetro frente a la reserva. Ese cinturón puede destinarse tan solo para pastura, no para agricultura.

“El desmonte completo no se puede hacer”, recalca. Esta es una cuestión que debe contemplarse en caso de renovarse el plan de manejo. “No debe permitirse que se cultive soja –insiste– ya que vamos a tener problemas en los dos lados”. El cultivo de la oleaginosa, 100% transgénica en el país, forzosamente necesita que se fumigue con potentes agrotóxicos. “Con la fumigación a cuántos insectos y animalitos se va a matar; y ahí ya Empieza a romperse la cadena alimentaria”, afirma.

Silvino no exagera cuando repite que el tránsito de camiones y transporte de ganados “hoy es colosal”. Y si se asfaltan los caminos perimetrales al parque “vamos a tener más presión y puede haber mortandad de animales por exceso de velocidad, o bien, crecimiento de cacería furtiva”, completa.

Es y puede tener sitio un exterminio silencioso de las especies más vulnerables, según este guardaparques, que hace casi 4 décadas dedica su vida al cuidado del parque de 720.000 hectáreas de superficie.

A la vez también preocupa que últimamente las estancias vecinas estén alambrando sus parcelas, lo que impide el paso de los animales silvestres más grandes.

Esto pone de relieve que en el país el interés económico va a contramano de la conservación de la biodiversidad.