Grupos conservacionistas consideran como terminal la situación de la ganadería en la Comarca de Riaño, “embarcada en una espiral constante de vaciados de cuadras y reses sacrificadas, que ha acabado ya con buena parte de la ganadería de la montaña”

Riaño – 8 MAY 2015 – Redacción

En municipios como Boca de Huérgano, se ha pasado de 50 explotaciones ganaderas en el año 2000 a poco más de 10 en la actualidad, abocadas al cierre en los últimos años ante las escasas compensaciones por las reses afectadas, con centenares de animales sacrificados cada temporada.

El modelo cinegético implantado desde hace años en la Reserva de Caza, basado en la sobrepoblación de ciervos y jabalíes, emulando modelos de explotación intensiva del sur de la península, “está causando un aumento exponencial en la incidencia de estas enfermedades sobre la cabaña ganadera, al actuar estos animales silvestres como reservorios de la enfermedad”.

Ganaderia montana

“En el caso del jabalí en análisis sobre reses abatidas en acción de caza se ha encontrado hasta un 15% de positivos en tuberculosis, cifra que denota la gravedad del problema” explican los conservacionistas.

Desde un punto de vista ecológico, la sobrepoblación de ciervos y jabalíes están dañando seriamente hábitats naturales importantes para especies en peligro de extinción, como son las arandaneras, acebedas, pastos subalpinos o turberas, detectándose serios procesos de deterioro en hábitats de interés comunitario de los Parques Nacional y Regional de Picos de Europa.

Desde un punto de vista económico, el modelo actual carece igualmente de sentido. Por ejemplo entre los años 2003 y 2007 la administración pagó un total de 610.887,61€ por daños a pradería, fundamentalmente de ciervo y de jabalí, dentro de la Reserva de Riaño, que contrasta con los poco más de 69.000€ pagados en ese mismo periodo por daños de lobo.

Explican este grupo de entidades que “no somos insensibles a los problemas que el lobo acarrea a los ganaderos locales, y creemos que hay mucho que hacer para que la presencia del lobo tenga un coste 0 para la ganadería local. Para nosotros ese debe de ser el objetivo, pero sin perder de vista que las actuales densidades de lobo vienen determinadas por las densidades actuales de ungulados silvestres, y que un fuerte retroceso del lobo en el sector traerá como consecuencia, entre otros factores, un repunte de las enfermedades como la brucelosis y la tuberculina en el ganado”.

A este respecto cabe indicar que recientemente un grupo de investigadores de la Unidad de Sanidad Animal del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han llevado a cabo un estudio en el que se ha analizado cómo evoluciona la incidencia de la tuberculosis en jabalís al reducir artificialmente sus densidades. Los resultados demostraron que densidades bajas o moderadas de jabalíes, presentan una menor incidencia porcentual de la enfermedad, que poblaciones con altas densidades de suidos. Es por ello, que el papel de los superpredadores como el lobo, parece esencial para evitar que los ungulados salvajes se conviertan en un reservorio permanente de la enfermedad.

Las entidades conservacionistas firmantes (GEDEMOL, Grupo para el estudio y defensa de la montaña oriental leonesa; Fundación Oso Pardo; Ecologistas en Acción Cantabria; ARCA, Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria; Fundación Naturaleza y Hombre; Fundación Félix Rodríguez de la Fuente; SEO Birdlife; ACU, Asociación para la Conservación del Urogallo; y Filón Verde) quieren dar a conocer su compromiso por preservar una ganadería sostenible, y por la conservación de todos los ecosistemas naturales de la Montaña de Riaño, y muestran su disposición a reunirse con sindicatos ganaderos y políticos locales para buscar vías de entendimiento comunes que permitan compatibilizar la presencia del lobo ibérico en nuestros montes, con la supervivencia de este tipo de ganadería, intentando desarrollar un debate sereno y razonado, que conduzca a acuerdos globales.

Igualmente entienden que la figura de la Reserva de Caza y los derechos de los propietarios son perfectamente compatibles con un espacio natural como el Parque Regional de los Picos de Europa. Sin embargo, la gestión cinegética debe de estar supeditada a los objetivos de conservación y desarrollo sostenible del Parque y no al revés, como viene sucediendo desde hace demasiados años en Riaño.

Por último, reclaman a la Junta de Castilla y León un cambio urgente de dirección técnica en las Reservas de Caza leonesas, y paralelamente, un cambio a otro modelo de gestión que favorezca y garantice la compatibilidad de la actividad cinegética con la ganadería y el turismo de naturaleza. Entendemos además que es, a día de hoy, una reclamación mayoritaria en la montaña, que no debe de demorarse más.