La edificación, del siglo XIII, engrosa la Lista Roja del Patrimonio y es considerada uno de los diez bienes en estado más catastrófico de todo el país

Zamora – 13 MAR 2017 – Zamora News

A la zamorana iglesia de San Jorge de Carbajales de la Encomienda le cabe el dudoso honor de engrosar la Lista Roja del Patrimonio de la Asociación Hispania Nostra, que la considera uno de los diez bienes en estado más catastrófico de todo el país. La desidia pone en peligro los restos del siglo XIII que han sobrevivido al derrumbe de la cubierta central, mientras la espadaña y los muros corren serio peligro, así como su bello artesonado o la balaustrada del coro.

La iglesia fue una de las posesiones que la Orden del Temple tuvo en el Reino de León en la Edad Media, pasando luego a la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, hoy más conocida como Orden de Malta, desde 1292 y hasta bien entrado el siglo XIX. Formaba parte de un priorato de la Orden, junto con pueblos de la zona como Lanseros, Utrera y Domilla, dependiente de la Encomienda de Benavente-Rubiales.

Estado actual de la iglesia de Carbajales de la Encomienda, Zamora

Estado actual de la iglesia de Carbajales de la Encomienda, Zamora / LRP

Abandonada a su suerte con el paso del tiempo, en el año 2014 la iglesia entraba en la Lista Roja del Patrimonio sin que su propietario, el Obispado de Astorga, ni la Administración regional hayan dado desde entonces un paso para preservar y consolidar lo que queda de su estructura y ponerla en valor.

El panorama que se encuentra quien la visita es desolador, con la cubierta de la nave central hundida -lo que convierte su interior en una escombrera- y el riesgo de derrumbe en la espadaña y en sus muros, donde aún se pueden apreciar restos de pinturas murales. Peligra asimismo la cubierta del presbiterio, que incluye un magnífico artesonado, y la balaustrada del coro.

Ya en mayo de 2014 y ante el inminente peligro de derrumbe, el Obispado de Astorga trasladó el retablo mayor del templo, del siglo XVII y en el que figuran varias cruces de la Orden de San Juan, a la iglesia de Villamejil, salvándolo así de un deterioro irreparable. Peor suerte han corrido otros dos retablos ubicados en el interior de la iglesia, vencidos por la humedad de una nave sin cubierta. A todo ello hay que sumar el espectáculo escabroso de algunos huesos de difuntos dispersos por el suelo, procedentes de un cementerio adosado al templo o de enterramientos en sagrado.

Víctimas del abandono de su legítimo propietario y de la desidia institucional, sus viejas y venerables piedras esperan en el silencio que alguien rescate su memoria y las preserve del tiempo y del olvido.