La joya visigótica de la provincia de Zamora, San Pedro de la Nave (S. VII), cuenta ya con un nuevo modelo de gestión que garantizará su conservación preventiva tras un ambicioso programa de restauración

El Campillo (Zamora) – 11 ENE 2016 – Vicky Esteban (abc.es)

La intervención en la iglesia de San Pedro de la Nave, declarada Monumento Nacional en 1912, ha venido determinada por la propia historia del edificio y por su importancia. Su ubicación actual, en la localidad zamorana de El Campillo, se debe a que en 1930 fue trasladada piedra a piedra desde las orillas del río Esla para evitar que quedara anegada por la construcción del embalse de Ricobayo.

La intervención integral ha servido para restaurar el templo y también para dotarlo de un nuevo plan de gestión. «Todo ello con varios objetivos: garantizar una adecuada conservación de la iglesia, atraer visitantes, promover el turismo de la zona y servir de estímulo económico a toda la comarca», subrayó el presidente de Iberdrola Ignacio Galán.

San Pedro de la Nave / Foto de Sara Diez (Dyct)

San Pedro de la Nave / Foto de Sara Diez (Dyct)

Aunque estructuralmente el templo se encontraba en buenas condiciones de uso, presentaba algunos focos de humedad localizados, derivados del estado de las cubiertas y de humedades en el solado, provenientes del terreno. Para evitar y corregir estas patologías se ha restaurado la cubierta de la iglesia, incorporando un nuevo sistema de ventilación, que, de forma natural, genera una corriente continua de aire, posibilitando la correcta ventilación.

La iglesia ha sido controlada en todo momento, a través del MHS (Sistema de Monitorización del Patrimonio), desarrollado por la Fundación Santa María la Real, cuyos datos han facilitado la redacción del proyecto de intervención y servirán para gestionar la adecuada conservación y mantenimiento del edificio.

Por otro lado, San Pedro de la Nave carecía de instalación eléctrica, la única iluminación con la que contaba era la luz natural que penetraba por las saeteras. En este sentido, se ha diseñado e instalado un sistema con 13 luminarias que permite adaptar la luz al uso que tenga en cada momento el espacio. La intervención se ha completado con una actuación en el entorno de la iglesia. Así, una de las principales apuestas ha sido la creación de un centro de recepción de visitantes soterrado. El espacio servirá para ordenar el acceso a la iglesia y facilitará un área expositiva, donde poder mostrar parte de las piezas y elementos históricos que atesora el templo.

El templo se remonta a finales del siglo VII, pues debió construirse entre los años 680 y 711, es decir, en los años previos a la conquista musulmana, por lo que puede tratarse de una de las últimas obras del arte visigodo.

Originariamente tuvo su emplazamiento a orillas del río Esla, pero, al construirse el embalse de Ricobayo, hubiera quedado sumergido en sus aguas, por lo que, a iniciativa de Manuel Gómez-Moreno, se decidió su traslado piedra a piedra a la actual ubicación. Esta operación se llevó a cabo entre los años 1930 y 1932 bajo la dirección del arquitecto Alejandro Ferrant Vázquez.