La mina de Aznalcóllar fue abandonada poco después de la famosa catástrofe medioambiental de 1998, cuando la balsa de residuos de metales pesados asociada al complejo minero, explotado entonces por Boliden-Andaluza de Piritas S.A. (Apirsa), sufrió una fractura que provocó un vertido masivo de lodos tóxicos a todo el área de influencia del río Guadiamar

Sevilla – Redacción – 22 OCT 13

Fuentes de la Junta de Andalucía han confirmado que son  “varias” las empresas interesadas en la explotación, aunque han optado por no dar sus nombres.

Ruptura de la balsa

La ruptura de la balsa de residuos de la mina que por aquel entonces explotaba Boliden-Apirsa constituye un episodio sencillamente inolvidable para la provincia de Sevilla y más aún para la comarca del Corredor de la Plata. Porque como consecuencia del siniestro, la mencionada multinacional sueca de la minería abandonó la explotación de Aznalcóllar, que sostenía más de 450 empleos estables y cerca de 700 eventuales, y para contrarrestar la contaminación masiva del cauce del Río Guadiamar fue necesario un programa de restauración que ha supuesto el desembolso de aproximadamente 90 millones de euros durante varios años.

A día de hoy, de hecho, la Junta de Andalucía mantiene vivas sus iniciativas para reclamar a la multinacional sueca Boliden el elevado coste de los numerosos y laboriosos trabajos de restauración medioambiental que siguieron a la catástrofe de 1998.

Boliden-Apirsa abandonó el yacimiento minero de Aznalcóllar dejando aproximadamente 35 millones de toneladas de materiales aún por explotar, si bien el conjunto del yacimiento cuenta con un potencial mayor de cobre, plomo o zinc.

Catástrofe medioambiental de Aznalcóllar

Catástrofe medioambiental de Aznalcóllar