Mucha gente aprovecha el verano para viajar lejos de su hogar para conocer nuevas formas de vida y culturas. Estella-Lizarra ofrece la posibilidad, demás, de viajar en el tiempo

Pamplona – 24 JUL 2015 – Redacción

 

Y es que esta población ubicada en la Tierra Media de Navarra se transforma, entre el 20 y 26 de julio, en un poblado medieval en el que el visitante podrá recorrer sus calles y conocer, gracias a un amplio programa de actividades, cómo era un pueblo navarro de varios siglos atrás.

La transformación de Estella-Lizarra en un poblado medieval es total y abarca desde edificios a calles –adornadas con banderas, iluminada en sus noches con antorchas, engalanada para la ocasión– pasando por sus habitantes. Además, durante estos días los mesones de la ciudad podrán degustar platos típicamente medievales en una cuidada ambientación de época.

Semana Medieval de Estella-Lizarra

Semana Medieval de Estella-Lizarra / Foto de Casa Rural Belastegui

La Semana Medieval de Estella-Lizarra tendrá algunas actividades especiales. Así, el 25 de julio se celebrará el espectáculo: “Las pruebas del Rey” y la Cena Medieval en el Convento de Santo Domingo. El día siguiente, tendrá lugar el Gran Torneo Medieval, en el Palenque (Plaza de Toros). Otras actividades que se celebran de forma continua durante la semana serán pasacalles, cuentacuentos, artesanía, paseos en burro y dromedario, desfiles militares o talleres infantiles.

A partir del lunes 20 de julio, los siete días siguientes llevarán un nombre que narrará un episodio de la historia de Estella-Lizarra. Así, el 21 de julio se dedicará a Sancho Ramírez, Rey de Aragón y Pamplona; Día del Mercader (22 de julio); Las Cruzadas (23 de julio); Las Huestes del Rey Sancho (24 de julio); Los Esponsales del Rey D. Sancho Ramírez y Dña. Felicia de Roucy (25 de julio) y Leyenda del Roldán y Ferragut (26 de julio).

Estella-Lizarra, fundada en 1090 cuando el rey Sancho Ramírez le otorgó su Fuero, y sus alrededores son ricos en patrimonio medieval. El conjunto monumental de Estella-Lizarra, que comprende un castillo y dos iglesias, y el Castillo de Monjardín, que ofrece unas magníficas panorámicas, componen algunos de los recursos patrimoniales más impresionantes de Navarra. Igualmente, el conjunto medieval de Viana, que conserva parta de sus muros, portales y torres, permiten al visitante conocer el pasado de esta zona.

Estella-Lizarra no es la única localidad navarra que rinde tributo a su pasado medieval durante los meses de verano. Pueblos como Bargota, Olite y Artajona transforman también sus calles para que éstas tengan el sabor añejo de hace siglos. Otros municipios, urbanos como Pamplona, o más ligadas al mundo rural, como Aibar oLekunberri acogen también este tipo de mercados.