Una revisión del investigador del MNCN-CSIC Juan Moreno, publicada en la revista científica Ardeola, examina el papel que juegan los ejemplares flotantes de aves en la selección sexual. Los flotantes representan una parte de las poblaciones de aves que no disponen de un territorio donde reproducirse

Madrid – 27 SEP 2016 – Redacción

La reproducción de las aves generalmente se asocia con ejemplares emparejados que colaboran para sacar adelante su prole, que habitan, se alimentan y se reproducen en un territorio establecido. Sin embargo, existe una fracción de la población de cada especie que no dispone de un territorio donde reproducirse. Es la llamada población flotante o los ejemplares flotantes. Un sugerente nombre para una parte de la población aviar no suficientemente estudiada, y que motiva inquietantes preguntas a las tratan de responder los ornitólogos desde hace décadas.

Bajo el título “La desconocida vida de los flotantes: la cara oculta de la selección sexual”, el investigador del MNCN-CSIC, Juan Moreno, aborda en el volumen especial de Ardeola63.1 una profunda revisión sobre el papel que juegan estos ejemplares examinando la literatura científica más importante al respecto.

Milano real

Milano real / ©Peter Schwarz_Shutterstock

¿Quiénes son y dónde están?

Los flotantes han sido identificados por medio de programas exhaustivos de captura y marcaje, experimentos de retirada de individuos o de nidales, estudios de extrapaternidad, marcaje acústico y estudios genéticos. A la luz de la bibliografía científica, se acepta que los flotantes pueden representar una fracción considerable de las poblaciones estudiadas, especialmente en los machos. Por ejemplo, en el águila imperial ibérica puede alcanzar el 80% de la población.

Existe alguna evidencia de que los flotantes sobreviven y se reproducen peor que los territoriales, y que el cambio de flotante a territorial se acompaña de cambios positivos en las tasas de supervivencia y la reproducción. Sin embargo, algunos machos flotantes pueden obtener cierto rédito reproductivo por medio de cópulas ‘extraparejas’. “Por tanto, la posibilidad de que los flotantes representen una estrategia alternativa exitosa en algunos casos no se puede descartar, aunque el consenso preliminar actual es que hacen de la necesidad virtud”, explica Moreno. Es decir,intentan sacar provecho a su aparente desventaja en relación con los ejemplares territoriales.

¿Cómo se llega ser flotante? 

En algunos casos podría decirse que se nace (aunque a veces sea transitoriamente) como flotante, ya que por razones evidentes muchos juveniles no han adquirido aún la experiencia necesaria para iniciar actividades reproductivas, aunque la población flotante también incluye adultos que no se reproducen durante parte o toda su vida. Pero en general, explica el investigador del MNCN-CSIC, “a este estatus se llega por limitación de parejas potenciales o por limitación de recursos para reproducirse en relación con razones de sexo sesgadas en la población (porcentajes diferentes de machos y hembras), sistemas de apareamiento poligámico, elevadas densidades poblacionales o requerimiento específicos para criar, como la existencia o no de espacio en colonias o cavidades de nidificación adecuadas”.

Según Moreno, “en general no hay evidencia clara de que el tamaño, la condición o el nivel de testosterona sea crucial para determinar el estatus de flotante. Sin embargo, los datos existentes apuntan a que el tamaño y la expresión de los ornamentos están implicados en la exclusión de los territorios y pueden ser su causa o una de sus consecuencias”.

¿Cuánto dura la condición de flotante?

Hasta ahora pocos estudios han sido capaces de esclarecer esta pregunta. Según Moreno, “para especies de vida corta, el estatus de flotante en una sola temporada reproductiva puede representar un éxito reproductor vital nulo. En machos, la existencia de una considerable fracción de flotantes intentando reproducirse puede motivar conductas territoriales extremas y tácticas competitivas de protección de la pareja en individuos territoriales, así como tácticas agresivas de obtención de cópulas ‘extrapareja’ y de adquisición de territorios en los flotantes”. ¿Y cómo influye en las hembras? “Según lo observado, ser flotante puede contribuir a las conductas de prospección y agresión entre ellas, así como a la señalización de dominancia sobre otras hembras. Además, puede existir selección en las hembras a favor de señalizar calidad a sus parejas para evitar ser expulsadas por hembras rivales”.

El autor plantea numerosas cuestiones sobre los flotantes que deberían ser investigadas en profundidad para poder tener respuesta. No en vano, el asunto tiene su importancia, pues como señala Moreno en relación con los flotantes: “Si una considerable fracción de las poblaciones naturales padece exclusión permanente del grupo reproductor a través de procesos competitivos, las implicaciones serían similares a aquellas de las típicas fuerzas subyacentes de la selección natural, como la enfermedad, la depredación, la exhibición y la inanición”.