El proyecto LIFE+ Urogallo cantábrico ha permitido a lo largo del año 2013 la restauración de casi cien hectáreas de hábitat y la mejora de la supervivencia natural de la especie en un 37,5 por ciento gracias al programa de cría en cautividad

León – Redacción – 10 DIC 2013

Así se ha puesto de manifiesto en la reunión semestral del Comité de Gestión de dicho proyecto, que ha analizado en la sede de la Fundación Biodiversidad los resultados obtenidos a lo largo de 2013 y ha avanzado en iniciativas a desarrollar durante el próximo año.

El proyecto “Programa de acciones urgentes para la conservación del urogallo y su hábitat en la cordillera Cantábrica”, cuya área de actuación comprende dieciséis ZEPA (Zonas de Especial Protección para las Aves) dentro de la Red Natura 2000, tiene como objetivo frenar el declive de esta subespecie, exclusiva del noroeste de la Península Ibérica, y fomentar su recuperación.

Urogallo cantábrico - Foto de Andoni_Canela

Urogallo cantábrico – Foto de Andoni_Canela

Cofinanciado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y el instrumento financiero de la Unión Europea LIFE+, cuenta como socios con las Comunidades de Cantabria, Asturias y Castilla y León, además del Consorcio Picos de Europa, SEO/BirdLife y la Fundación Iberdrola.

Como explica la Fundación Biodiversidad en una nota, las actividades más destacadas a lo largo de 2013 han sido las referidas a las medidas de gestión del hábitat del urogallo, en las que se han realizado tratamientos selvícolas en 93,25 hectáreas y señalizado 20,3 kilómetros de cerramientos ganaderos.

En cuanto a la cría en cautividad, desarrollada en el centro asturiano de Sobrescobio, se ha logrado el nacimiento de 32 pollos, de los que lograron sobrevivir una docena, lo que supone un incremento del 37,5 % de su supervivencia natural.

El proyecto ha desarrollado igualmente acciones sobre el estrato arbóreo y arbustivo en la zona oriental de la cordillera Cantábrica, concretamente en las ZEPA Liébana, Sierras del Cordel y cabeceras del Saja y del Nansa y Picos de Europa, así como en la zona occidental, en las ZEPA de Omaña y de Alto Sil.

La implicación de propietarios y el impulso de los usos tradicionales ha permitido por otro lado la firma de 12 nuevos acuerdos de custodia del territorio, y se han puesto en marcha dos campos de voluntariado, una campaña escolar y una exposición itinerante por 13 localidades de la cordillera.