El sector emplea de forma directa a más de 20.000 personas y cuenta con más de 74.000 hectáreas

Valladolid – 9 MAY 2016 – Redacción

Es necesario resaltar la importancia que el vino tiene para la industria agroalimentaria de la región, ya que las principales debilidades del sector pasan por el reducido tamaño de la explotaciones y de las bodegas -el 80 por ciento tiene menos de cinco trabajadores-, así como por la elevada edad de los viticultores.

Otra de las amenazas del sector es el estancamiento del consumo en el mercado nacional, por lo que viceconsejera planteó la necesidad de buscar nuevos mercados en el exterior y buscar nuevos nichos como puede ser el de los jóvenes.

No obstante, los trabajos previos que se ha realizado con los viticultores desde la Junta de Castilla y León, cooperativas, organizaciones agrarias y profesores de la Universidad de Valladolid para configurar el documento base de trabajo con el que se determinará la estrategia del sector para los próximos años, también se han marcado las fortalezas del sector, entre las que destaca la diversidad y la calidad de las vides autóctonas, así como el continuado crecimiento de la cuota de mercado que están logrando los vinos de Castilla y León, que ya copan el 21 por ciento.

A su vez, otra de las conclusiones de esos trabajos previos es el esfuerzo inversor de los bodegueros para adaptarse a los consumidores, que también han sabido apostar por otros productos como el enoturismo. En este sentido, la viceconsejera resaltó que los últimos años la inversión privada ha superado los 300 millones de euros.

Desde la Junta se resalta la apuesta por la calidad de un cultivo al que se dedica en Castilla y León más de 74.000 hectáreas -25.000 hectáreas en el año 95-, de las 65.000 están dentro de alguna de las 13 figuras de calidad con las que cuenta la Comunidad.

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