Conocidas como las “catedrales del vino”, durante los primeros años del siglo XX proliferaron las bodegas construidas al amparo de la eclosión del cooperativismo y el modernismo

Barcelna – 20 JUL 2015  – Redacción

Hoy estas edificaciones se erigen como testimonio vivo de una época convulsa pero caracterizada por la creatividad, el ingenio y, especialmente, la colaboración entre propietarios y jornaleros, entre la ciudad y el campo.

La crisis era un concepto que el mundo del vino ya ‘controlaba’ a principios del siglo XX. Es en ese momento cuando labradores y propietarios, antes enfrentados, acaban uniendo fuerzas para salir del bache. Nace entonces el cooperativismo, que sacude especialmente la agricultura catalana, y de la mano del cooperativismo llega el modernismo, que impulsa desde la ciudad cambios técnicos y artísticos. De este modo se construyen más de una treintena de bodegas. Estos nuevos centros vínicolas están diseñados para modernizar el medio rural y reivindicar el mundo del vino, que toma entonces más fuerza que nunca.

Bodega modernista catalana

Bodega modernista catalana