Investigadores del Campus de Excelencia Internacional en Agroalimentación (ceiA3) están analizando los óxidos de hierro en suelos chinos de hace 2,4 millones de años en colaboración con la Academia China de Ciencias en Pekín, para así buscar las claves del último gran cambio climático habido en la Tierra Madrid – Redacción – 26 DIC 2014

Según ha informado el ceiaA3, hace 2,4 millones de años que se inició el último período geológico conocido, el Cuaternario, el mismo en el que se encuentra la Tierra en la actualidad. Es el tiempo en el que apareció el Homo Sapiens y, por tanto, una de las etapas que más ha interesado a la comunidad científica.

Saber cómo esa especie fue capaz de adaptarse a los cambios climáticos que se han sucedido desde entonces ocupa ahora a multitud de investigadores de diferentes áreas de conocimiento, entre ellos al equipo de investigación de Edafología (Departamento de Agronomía) del ceiA3 en la Universidad de Córdoba (UCO), los cuales buscan desde hace varios años en mitad de la provincia china de Luochuan las claves para entender cómo evolucionó el clima en estos últimos 2,4 millones de años.

Desertizacion

En concreto, los investigadores cordobeses José Torrent y Vidal Barrón, en colaboración con un equipo del Instituto de Geofísica de la Academia China de Ciencias en Pekín, analizan los paleosuelos de una meseta de loess caracterizando los óxidos de hierro, a partir de cuyo estudio se pueden deducir buena parte de las características climáticas (temperaturas y precipitaciones). Así, por ejemplo, de los cambios experimentados por rocas o del tamaño de las partículas de los diferentes tipos de óxidos de hierro, los científicos pueden deducir la temperatura media del planeta en un período determinado.

Los principales resultados de estas investigaciones han sido publicados, recientemente, en revistas científicas de impacto, como son ‘Earth and Planetary Science Letters’, ‘Physics of the Earth and Planetary Interiors’ y ‘Global and Planetary Change’. En sus artículos, este equipo internacional de investigación ha facilitado nuevos datos para el estudio de la evolución climática no solo en la Tierra, sino en otros planetas del Sistema Solar.