El programa Aves y Clima permite conocer a medio plazo cómo afecta el cambio climático a la migración de las aves, a la floración de las plantas o la aparición de los primeros insectos

León – 28 FEB 2017 – Redacción

La golondrina común cada vez llega más temprano en primavera a la península Ibérica. Según algunos estudios, alrededor de un mes antes que a mediados del siglo pasado. Una tendencia que se observa también con otras especies. Pero a estas conclusiones solo puede llegarse gracias a la acumulación de miles de datos de llegada anuales durante muchos años, tal y como hace el programa Aves y Clima de SEO/BirdLife, en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología, que cumple ahora un decenio de su lanzamiento.

Consiste en anotar las primeras fechas en la que se producen diferentes fenómenos fenológicos como la migración de las aves, la floración de los almendros y el inicio de la reproducción o aparición de los primeros insectos. Una labor que solo es posible con la colaboración ciudadana por todos los rincones del país. No en vano, desde su inicio, han participado más de un millar de voluntarios que han aportado más de 100.000 registros.

golondrinas

“La aparición de la primera golondrina en nuestro pueblo o ciudad, la fecha de regreso de la cigüeña a su nido, la observación de los primeros vencejos adornando los cielos urbanos o las primeras escuchas del canto del ruiseñor en sotos y riberas, son algunos de los registros que se realizan en estas fechas. Pero su importancia radica en el paso del tiempo, que es como puede valorarse la variación de los patrones migratorios de algunas especies o conocer si el cambio climático les afecta”, explica Blas Molina, del área del Seguimiento de SEO/BirdLife.

El clima y las aves

Las condiciones climáticas son uno factores fundamentales que determinan la llegada y partida de las aves, el retraso o adelanto de la floración o la actividad o retraso en el bullir de los insectos. En relación con el flujo migratorio, un factor importante son las condiciones meteorológicas reinantes en las áreas clave de paso de las aves, como el estrecho de Gibraltar. “Es en este punto donde los vientos de Levante, si son fuertes, pueden producir un retraso en la llegada de las especies, ya que estas deciden esperar a me mejoren las condiciones climáticas para cruzar a la Península”, explica Molina. Esta situación se ha dado a comienzos de la semana pasada con el temporal de lluvia y viento acaecido en el mar de Alborán, entre la costa andaluza y Marruecos, generando una acumulación de ejemplares o “cuello de botella” de diversas especies en la cosa africana a la espera de que las condiciones meteorológicas mejorasen. Otras zonas críticas de paso se encuentran en el Pirineo, donde tienen que salvar esta gran barrera montañosa, o en puntos de la costa atlántica como Estaca de Bares.

Ya es primavera para las aves

En estos momentos ya se ha registrado la floración de los almendros en el sur y de manera casi generalizada en el centro peninsular; comienza la llegada de las primeras aves migratorias como la golondrina común, el avión común, el críalo europeo o el milano negro, entre muchas otras, que comienzan su expansión poco a poco desde el sur ibérico hasta el norte. Otras, en cambio, comienzan a dejar nuestro territorio rumbo a latitudes más norteñas, caso de la grulla común o el ánsar común. En estos días es normal en muchas zonas del país ver retornar los bandos de grullas, que comienzan a concentrarse en puntos de descanso y alimentación como la laguna de Gallocanta (Zaragoza-Teruel) días antes de dar el salto definitivo a los Pirineos rumbo al norte y centro de Europa. En enero de 2017 ya había más de 27.000 ejemplares en Gallocanta pero dependiendo de las condiciones meteorológicas pueden permanecer más o menos tiempo pudiendo acumular más de 50.000 grullas. En condiciones de buen tiempo la parada puede ser corta.

Mientras, en las zonas urbanas algunas especies ya comienzan con su actividad reproductora, iniciando la construcción del nido, como la paloma bravía, la paloma torcaz, el mirlo común o la urraca. Y es inconfundible el trino de cortejo del mirlo común al amanecer y atardecer. “Hay que destacar, que la fenología de las especies urbanas suele ser algo más adelantada que la de la misma especie en plena naturaleza, sobre todo porque las ciudades funcionan como islas de calor”, explica Blas Molina.

Por todo ello, es interesante prestar atención durante estos días a estos fenómenos y apuntar la fecha de observación de aquellas especies de aves que contempla el programa Aves y Clima. Cualquier persona aficionada a la observación de la naturaleza puede contribuir en esta útil labor de ciencia ciudadana y para ello SEO/BirdLife facilita una aplicación digital y móvil (www.avesyclima.org) que permite tanto los registros fenológicos como la consulta de los datos.