La intervención está promovida por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) y supondrá una inversión para la Secretaría de Estado de Cultura de 663.962,82 euros. El proyecto se enmarca dentro de los trabajos realizados por el Gobierno de España para garantizar la conservación del Prerrománico Asturiano.

Enmarcado dentro de los trabajos realizados por el Gobierno de España para garantizar la conservación del Prerrománico Asturiano, y promovido por el Instituto del Patrimonio Cultural de España, el proyecto de restauración de las pinturas murales de San Miguel de Lillo se desarrollará durante 18 meses, a partir del próximo mes de mayo.

Elaborado a partir de un exhaustivo estudio ejecutado en 2014 por la Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias, el proyecto contempla trabajos iniciales de documentación gráfica, caracterización de materiales, investigación de biodeterioro y estudio microclimático, para proceder posteriormente a la eliminación de revestimientos no originales, la revisión estructural de paramentos y bóvedas, la revisión de la estanqueidad de los muros exteriores y de la efectividad del tratamiento hidrofugante aplicado en 2011, además de la revisión del estado de conservación de los vanos y de los elementos pétreos.

De igual modo, el proyecto prevé la limpieza y eliminación de morteros inadecuados, la consolidación de los revestimientos y decoración pictórica altomedieval y románica, la limpieza mecánica de la capa pictórica, la reintegración de lagunas de los enlucidos y el estudio de la integración cromática de las lagunas existentes en la decoración pictórica.

La restauración de las pinturas murales de San Miguel de Lillo será una de las intervenciones que, entre julio y octubre, se podrán visitar en la VII edición del programa ‘Abierto por restauración’ organizado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España. Esta iniciativa, de carácter gratuito, abre las puertas de bienes culturales en pleno proceso de restauración, seleccionados por su especial valor patrimonial y por la singularidad del proceso de conservación que en ellos se desarrolla.